Juan Sasturain, el lector que llevó los libros a la tele abierta
Perfil de Juan Sasturain, escritor, guionista de Perramus y conductor de "Ver para leer" en Telefe, el ciclo que en 2007 llevó la literatura a la televisión abierta.
Redacción Soles Digital

Juan Sasturain es escritor, periodista, guionista de historietas y, desde mediados de los años 2000, también una cara conocida de la televisión: con Ver para leer, el ciclo de Telefe que conducía junto al actor Fabián Arenillas, se propuso recomendar libros a un público que no suele leer. En 2007, en pleno éxito del programa, Página/12 reeditaba sus novelas.
Un profesor de Letras en las redacciones
Nacido en 1945 en la provincia de Buenos Aires, Sasturain se formó como profesor de Letras y dio clases en la Universidad de Buenos Aires. Su trabajo, sin embargo, transcurrió sobre todo en los medios gráficos: escribió en diarios como Clarín, La Opinión y Página/12, y en revistas de humor e historieta como Superhumor y Fierro, de la que fue director en su primera etapa, en los años ochenta.
Él mismo suele decir que no se siente periodista sino alguien a quien le gusta escribir y que encontró en las redacciones la manera de vivir de eso. Pertenece a una generación de escritores que llegaron al libro después de pasar largos años en diarios y revistas, como sus amigos Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa y Alejandro Dolina. Para ellos, el periodismo no fue un desvío de la literatura sino su camino de entrada.
La historieta y la novela
Si hay un aporte de Sasturain que trasciende el periodismo es su defensa temprana de los géneros que durante mucho tiempo se consideraron menores: la historieta, el policial, la literatura sobre fútbol. Como guionista escribió Perramus, la célebre historieta dibujada por Alberto Breccia, una alegoría sobre la dictadura y el olvido que se convirtió en una obra de referencia del género en el mundo.
Como novelista, su libro más recordado es Manual de perdedores, un policial de clima porteño que lo puso en el mapa de la narrativa argentina a mediados de los ochenta. A eso se suman cuentos, ensayos y numerosas antologías y crónicas sobre fútbol, otra de sus pasiones. La reedición de sus novelas en una colección de Página/12, en 2007, lo acercó a lectores nuevos.
Ver para leer: literatura después de Gran Hermano
La televisión le llegó tarde. Ver para leer se emitía por Telefe los domingos a la noche, y buena parte de su audiencia era la que se quedaba frente al televisor después de Gran Hermano. El formato mezclaba ficción, humor y divulgación: Sasturain hacía de un personaje que resolvía los problemas de cada episodio con libros, en una escenografía inspirada en la estética de la historieta. Por el programa pasaron autores como Julio Cortázar, Charles Dickens, María Elena Walsh, Pablo Neruda y el propio Fontanarrosa.
La apuesta tenía algo de provocación. Un programa de libros en un canal comercial, en el horario del reality más visto, obligaba a explicar todo desde cero: quién era Cortázar, por qué valía la pena leer a Dickens. Sasturain describió el ciclo como una introducción para quien no lee, una especie de antídoto contra el miedo a los libros, y defendió que lo único que vale la pena transmitir es el placer de la lectura.
Entre la cultura masiva y la letrada
Su paso por la tele también le sirvió para revisar prejuicios. Sasturain suele señalar que buena parte de lo que la crítica despreció en su momento, de los cómicos populares a las series que todos miraban, fue reivindicado años más tarde por los mismos sectores que lo habían descartado. Al mismo tiempo, desconfía del academicismo que reemplaza la experiencia de leer por el diagnóstico permanente.
Para él la lectura es una experiencia rara en la vida contemporánea: individual, silenciosa, que exige apagar todo lo demás. Justamente por eso le parece importante contagiarla.
En 2020, Sasturain fue designado director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, un cargo que coronó una vida dedicada a los libros y a la idea de que no hay lectores de primera y de segunda, sino gente que todavía no encontró el libro que le toca.