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"Villa Miseria también es América": la novela que bautizó a las villas

Sudamericana reedita "Villa Miseria también es América", la novela de Bernardo Verbitsky publicada en 1957 que dio nombre a las villas miseria argentinas.

Redacción Soles Digital

Autor: Bernardo Verbitsky · Editorial: Sudamericana (colección Narrativas) · 255 páginas

Vista de las construcciones de la Villa 31, en el barrio porteño de Retiro
La Villa 31, en Retiro, Buenos Aires. Foto: Aleposta · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

"Villa Miseria también es América" es la novela de Bernardo Verbitsky que, desde su aparición en 1957, dejó una expresión instalada en el habla argentina: villa miseria. La editorial Sudamericana la reeditó dentro de su colección Narrativas, con prólogo de Pedro Orgambide, y la vuelta del libro permite medir cuánto de lo que cuenta sigue vigente.

El autor y su época

Bernardo Verbitsky (1907-1979) fue escritor y periodista, autor de novelas, cuentos y ensayos, y es además el padre del periodista Horacio Verbitsky. La primera edición de "Villa Miseria también es América" salió en Buenos Aires por la editorial Guillermo Kraft, en 1957.

El contexto importa. La novela se escribió en los años posteriores al golpe de 1955, cuando buena parte del ambiente intelectual porteño celebraba la caída del peronismo y los barrios precarios que crecían en los márgenes de la ciudad eran mirados con desconfianza o, directamente, ignorados. Orgambide subraya en su prólogo justamente eso: que mostrar ese mundo, en ese momento, era una decisión con costo.

Qué cuenta la novela

Verbitsky se mete en los asentamientos levantados con chapas y materiales de descarte en los bordes de Buenos Aires y los convierte en escenario y protagonista. La novela sigue a sus habitantes, muchos de ellos llegados del interior en busca de trabajo, y registra su vida diaria: la precariedad de la vivienda, la búsqueda de empleo, las relaciones entre vecinos, la mirada del resto de la ciudad.

Su forma tiene algo de crónica y de trabajo de campo. El autor da lugar a las voces de los propios personajes, con su manera de hablar, y deja que ellos conduzcan buena parte del relato. No hay idealización: aparecen la solidaridad y también la dureza, sin que el texto suavice lo que incomoda.

En la literatura argentina hay una larga tradición de mirar al otro desde afuera y con temor, que se remonta a "El matadero" de Esteban Echeverría. Verbitsky toma distancia de esa línea: su interés está en comprender a quienes describe, no en convertirlos en amenaza.

Por qué leerla hoy

El valor histórico del libro es evidente: es el texto que le dio nombre a un fenómeno urbano que no dejó de crecer. Pero la reedición también funciona como lectura del presente. Las villas que Verbitsky retrató en los cincuenta se multiplicaron en las décadas siguientes, y muchas de las situaciones que describe, como la exclusión y el prejuicio, siguen siendo reconocibles.

Es una novela para quienes se interesan por la literatura social argentina, por la historia de Buenos Aires y por el origen de palabras que usamos todos los días sin pensar de dónde vienen. Su lectura, a más de cuatro décadas de su primera edición, mantiene intacta la incomodidad que buscaba provocar.