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"La pista de hielo": el Bolaño temprano, a tres voces

Anagrama reedita "La pista de hielo", novela de 1993 en la que Roberto Bolaño reconstruye un crimen en la costa catalana con tres narradores. 200 páginas, 2009.

Redacción Soles Digital

Autor: Roberto Bolaño · Editorial: Anagrama · 200 páginas · 2009

Retrato artístico del escritor chileno Roberto Bolaño, hecho en una escuela de arte
Roberto Bolaño, en un retrato de la escuela Llotja de Barcelona. Foto: Alexandrapociello · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

La pista de hielo es una de las primeras novelas de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 - Barcelona, 2003), un policial contado por tres hombres que, cada uno desde su lugar, terminan enredados en un asesinato en un pueblo de la costa catalana. Publicada por primera vez en 1993, cuando su autor todavía era un escritor casi desconocido, ahora vuelve a las librerías en una edición de Anagrama.

Un libro que Bolaño sí quiso publicar

La aclaración importa. Desde su muerte, la bibliografía de Bolaño no dejó de crecer, con libros armados a partir de papeles, borradores y textos que él había dejado en distintos grados de terminación. La pista de hielo es otra cosa: una novela que el autor corrigió, presentó y publicó en vida. Leerla es encontrarse con un Bolaño que todavía no había escrito Los detectives salvajes (1998) ni 2666, pero que ya tenía en la mano varias de las herramientas que lo harían famoso.

Tres narradores y una mujer

La novela avanza a través de tres voces que se alternan en capítulos breves. Dos de ellos son chilenos instalados en España: Remo Morán, un ex poeta que prosperó con negocios en el pueblo, y Gaspar Heredia, un hombre sin papeles que trabaja como sereno en un camping. El tercero es Enric Rosquelles, un funcionario municipal catalán, ambicioso y lleno de prejuicios, que arma en secreto una pista de patinaje sobre hielo dentro de un viejo palacio abandonado.

En el centro de todo está Nuria, una patinadora cuya belleza trastorna a los tres y que, curiosamente, nunca toma la palabra. Alrededor de la pista escondida en el Palacio Benvingut se van cruzando deseos, celos y casualidades hasta que aparece un cadáver. El lector reconstruye lo ocurrido juntando las versiones parciales, que a veces coinciden y a veces se contradicen.

El germen de las grandes novelas

Lo más interesante, para quien conoce la obra posterior de Bolaño, es ver cómo aparecen acá procedimientos que después alcanzarían otra escala. La multiplicación de voces que en Los detectives salvajes se vuelve un coro inmenso aquí se reduce a un trío, más ordenado y más clásico, en la línea de Mientras agonizo de Faulkner o del relato de Akutagawa que inspiró Rashomon. Y la idea de que todas las historias converjan hacia un punto, un misterio central, anticipa la arquitectura de 2666.

También están los temas de siempre: el exilio, la precariedad de los latinoamericanos en Europa, la violencia que irrumpe sin aviso, la literatura como forma de vida y como fracaso. Hay, además, una ironía sobre los viajes entre continentes: el palacio donde transcurre el crimen fue levantado por un español que hizo fortuna en América y volvió rico a su tierra, mientras uno de los narradores hizo el camino inverso, de Chile a Europa, buscando lo mismo.

Para quién es

La pista de hielo es una muy buena puerta de entrada a Bolaño para quien se asusta ante las mil páginas de 2666. Es breve, tiene la tensión de un policial y se lee con facilidad, aunque deja la sensación de que lo importante no es quién mató a quién sino cómo cada uno se cuenta a sí mismo. Para el lector que ya pasó por sus novelas mayores, es un hallazgo de otro tipo: la oportunidad de ver el taller del escritor, el momento en que su voz empezaba a encontrarse.

En medio de tantas publicaciones póstumas, esta reedición recuerda por qué Bolaño se convirtió en una figura central de la narrativa en castellano de las últimas décadas.