"Voces", de Antonio Porchia: el libro único de un poeta secreto
Alción reedita "Voces", el único libro de Antonio Porchia (1885-1968): sentencias breves que admiraron Borges, Breton y Henry Miller. 129 páginas, 2007.
Redacción Soles Digital
Autor: Antonio Porchia · Editorial: Alción · 129 páginas · 2007
Voces es el único libro de Antonio Porchia (1885-1968), un poeta nacido en Italia y radicado en la Argentina que escribió durante décadas una serie de frases breves, despojadas, que hoy se leen como una de las obras más singulares de la literatura argentina del siglo XX. La editorial Alción, un sello pequeño, lo vuelve a poner en circulación en una edición de 129 páginas, y es una excelente noticia para un autor que siempre tuvo más lectores fervorosos que reconocimiento público.
Un hombre, un libro
Porchia nació en Calabria y llegó a la Argentina de joven, a comienzos del siglo pasado. Trabajó en oficios manuales y vivió con una austeridad que forma parte de su leyenda. La primera edición de Voces apareció en 1943, y a partir de ahí el libro fue creciendo en ediciones sucesivas, con nuevas sentencias agregadas a lo largo de los años.
Su fama corrió por canales poco habituales. Roger Caillois lo tradujo al francés, y esa versión lo hizo conocer en Francia, donde André Breton lo elogió con entusiasmo. Borges lo admiraba, Henry Miller también, y el poeta estadounidense W. S. Merwin lo tradujo al inglés. En la Argentina, Roberto Juarroz lo consideró un maestro, y la huella de Porchia se advierte en la búsqueda de concentración y despojamiento de su poesía vertical.
Entre el aforismo y el oráculo
Las Voces son textos de una, dos o tres líneas. Llamarlos aforismos es aproximado: no tienen el tono ingenioso o moralista del género, sino algo más cercano a la sentencia oracular de los presocráticos o a la concisión del haiku. Porchia usa palabras simples, casi siempre las mismas, nada, todo, ver, ser, y las combina hasta producir paradojas que obligan a detenerse.
El efecto es extraño. Cada frase parece transparente a primera vista, y sin embargo se resiste a una sola interpretación. Hay ideas que dan vueltas sobre sí mismas, preguntas que se contestan con otras preguntas, afirmaciones que se niegan en la línea siguiente. Leído de corrido, el libro se vuelve hipnótico; leído de a poco, cada voz pide tiempo.
Hablar de lo que no se puede decir
El gran tema de Porchia es el límite: el del lenguaje, el del conocimiento, el del hombre frente al misterio. Muchas de sus frases giran en torno a la nada, al vacío, a la imposibilidad de llegar a una verdad última, y al mismo tiempo a la necesidad de seguir buscándola. Hay en ellas ecos de la mística, del pensamiento negativo y de cierta filosofía de su tiempo, pero Porchia no escribe como un filósofo: no argumenta, sino que señala.
Lo notable es que esa conciencia del fracaso no lo lleva al silencio, sino a una escritura cada vez más depurada. Porchia pule cada voz hasta dejar solo lo indispensable, y en esa economía hay una forma de resistencia: decir poco para no traicionar lo que no se puede decir. Esa actitud lo emparenta con una familia amplia de escritores del fragmento, de Heráclito a Cioran, aunque su tono es más humilde y más íntimo.
Para quién es
Voces es un libro para tener cerca, abrir al azar y volver a cerrar. Sirve tanto para el lector de poesía como para quien se interese por la filosofía o simplemente por la belleza de una frase bien hecha. No requiere conocimientos previos; requiere, eso sí, una lectura lenta y disposición a quedarse con preguntas sin respuesta.
Que una editorial pequeña haya decidido reeditarlo dice mucho sobre la persistencia de ciertos libros: obras que nunca fueron masivas pero que pasan de mano en mano y encuentran, generación tras generación, a sus lectores.