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"Un chino en bicicleta": Ariel Magnus y el barrio chino de Buenos Aires

Ariel Magnus ganó el premio La Otra Orilla 2007 con "Un chino en bicicleta", una novela sobre la colectividad china porteña inspirada en el caso Fosforito.

Redacción Soles Digital

Autor: Ariel Magnus · Editorial: Norma · 281 páginas · 2007

Entrada al Barrio Chino de Buenos Aires, en el barrio de Belgrano
La entrada al Barrio Chino porteño, en Belgrano, en 2016. Foto: Roberto Fiadone · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Un chino en bicicleta es una novela de Ariel Magnus que cuenta cómo un joven porteño de clase media termina viviendo dentro de la comunidad china de Buenos Aires. Ganó el premio de novela La Otra Orilla 2007, que organiza la editorial Norma, con César Aira entre los jurados, y es uno de los pocos libros de la narrativa argentina reciente que se ocupan de la inmigración china en la ciudad.

Del noticiero a la novela

El punto de partida es un caso real que en su momento ocupó los noticieros: el de un inmigrante chino acusado de provocar incendios en mueblerías, al que la televisión bautizó Fosforito. La historia tenía todos los ingredientes del folclore mediático porteño, entre el escándalo y la burla, y Magnus la toma como disparador para algo bastante más interesante.

En la novela, el acusado escapa del tribunal tomando como rehén a Ramiro, el protagonista. Lo que empieza como un thriller, con fuga y secuestro, se va desarmando de a poco: la intriga policial se apaga y el libro se transforma en otra cosa, una exploración del barrio chino, sus negocios, sus casas, sus costumbres y su gente.

Viajar sin salir de la ciudad

Ese desplazamiento es el gran hallazgo de Un chino en bicicleta. Ramiro no tiene que cruzar ningún océano para encontrarse con lo desconocido: le alcanza con caminar unas cuadras. La novela trabaja así una idea muy potente, la de la otredad que convive con nosotros sin que la veamos, tapada por prejuicios, chistes fáciles y la mirada de la televisión.

El protagonista llega cargado de todos los lugares comunes que circulan sobre los chinos en la Argentina. A medida que se mete en ese mundo, y sobre todo cuando se enamora de una mujer de la colectividad, esas ideas se van desmoronando. El libro tiene algo de crónica antropológica en clave de humor, y por eso dialoga con una tradición argentina de relatos sobre el encuentro con el otro.

Humor, absurdo y una prosa sin solemnidad

Magnus escribe con una prosa coloquial, directa, que no busca lucirse. Su fuerza está en otro lado: en el ritmo, en las situaciones absurdas y en los desvíos que interrumpen la línea del relato. Hay pasajes que funcionan casi como sketches de humor y una zona de la novela donde el lenguaje de la televisión sensacionalista se convierte en material literario, con resultados muy graciosos.

La influencia de Aira se nota en la libertad con que el libro cambia de rumbo y en la decisión de defraudar las expectativas del principio. También aparece el eco de Copi, otro maestro del disparate, y de una cultura popular porteña que Magnus conoce y cita con cariño.

Para quién es

Un chino en bicicleta es una lectura ágil y divertida, ideal para quien quiera una novela sobre Buenos Aires que se salga de los escenarios de siempre. Funciona para lectores que disfrutan del humor absurdo y para quienes se interesan por la ciudad que cambió con las nuevas inmigraciones. Debajo de la comedia hay una reflexión seria sobre el prejuicio y sobre lo poco que conocemos a los vecinos que tenemos a la vuelta de la esquina. Todo eso, contado con la ligereza justa y sin bajar línea.