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"Historia del llanto", de Alan Pauls: la dictadura vista por un testigo menor

Reseña de "Historia del llanto" (Anagrama, 2007), la novela breve de Alan Pauls sobre un chico de clase media que atraviesa los años de la dictadura sin terminar de verlos.

Redacción Soles Digital

Autor: Alan Pauls · Editorial: Anagrama · 125 páginas · 2007

El escritor argentino Alan Pauls en la Feria del Libro de Miami de 2011
Alan Pauls en la Feria Internacional del Libro de Miami, 2011. Foto: Rodrigo Fernández · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

"Historia del llanto" es una novela breve del escritor argentino Alan Pauls, publicada por Anagrama en 2007. En apenas 125 páginas sigue la vida de un chico de clase media alta, alumno de colegio privado, que crece en los años setenta y recién de grande entiende el horror que tenía alrededor. Es, al mismo tiempo, una reflexión sobre la culpa y sobre la manera de contar la propia memoria.

Un autor a contramano

Pauls es una de las voces más personales de la narrativa argentina de las últimas décadas. Cuando la mayor parte de la literatura local seguía mirando hacia Borges, él eligió el camino contrario: el de la frase larga, ornamentada y llena de desvíos, con Marcel Proust como referencia evidente. Su novela anterior, "El pasado" (Anagrama, 2003), ganó el Premio Herralde y lo consolidó en esa línea.

"Historia del llanto" retoma ese proyecto: contar la vida de una conciencia desde adentro, a través de recuerdos que se encadenan sin pausa. A diferencia de Proust, aquí esa conciencia se narra en tercera persona, un recurso que también usó Roland Barthes en su autobiografía. La novela fue además la primera de una serie de títulos que el autor reunió bajo el mismo formato de "Historia del…".

La política que faltaba

El cambio más notorio respecto de "El pasado" es la presencia de la historia argentina. Aquella novela transcurría en plena dictadura sin nombrarla nunca. En esta, en cambio, el contexto político pasa al centro, aunque visto desde un lugar incómodo.

El protagonista es un chico sensible, que llora con facilidad y que vive aquellos años a través del miedo difuso que se respira en su casa y en su escuela, sin saber bien qué pasa. De adulto, al revisar esos recuerdos con lo que hoy se sabe, aparece la pregunta que atraviesa el libro: qué hacer con el propio dolor cuando se descubre que el de otros fue infinitamente peor. La dictadura queda contada desde la perspectiva de alguien que no vio nada, no supo nada y cuyo testimonio, en apariencia, no le importaría a nadie. Esa mirada de testigo irrelevante es lo más original de la novela.

Una prosa que se desborda

Lo que más se disfruta es el lenguaje. Las oraciones se estiran, se abren en subordinadas que a su vez se abren en otras, y por momentos el narrador parece perderse en su propio razonamiento: empieza una pregunta, se desvía y abre otra antes de cerrar la primera. Lejos de ser un obstáculo, ese vértigo empuja a leer rápido y de un tirón.

Ahí también está su límite. Como testimonio sobre la última dictadura, la novela puede quedar corta y en algunos pasajes la mirada se vuelve algo complaciente. Los acontecimientos funcionan más como pretexto para explorar una conciencia que como objeto en sí.

Para quién es

Es un libro para lectores interesados en la literatura argentina reciente y en las formas de narrar la memoria de los años setenta desde un costado poco transitado. También es una buena entrada a la obra de Pauls: breve, intensa y con una de las prosas más particulares de su generación.