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Nadar en el Centro Cultural Borges: los rostros de la Francia del siglo XIX

En junio de 2007 el Centro Cultural Borges exhibió "Los Grandes Retratos de Nadar", 60 retratos del fotógrafo que retrató a Baudelaire, Sand y Delacroix.

Redacción Soles Digital

Retrato fotográfico en blanco y negro del poeta Charles Baudelaire, de medio cuerpo
Charles Baudelaire retratado por Nadar en 1855 Foto: Nadar · Public domain · Wikimedia Commons

"Los Grandes Retratos de Nadar" fue la exposición que el Centro Cultural Borges inauguró el 12 de junio de 2007 con 60 retratos del fotógrafo francés Félix Nadar, el hombre detrás de muchas de las imágenes con las que hoy recordamos a los escritores y artistas del París del Segundo Imperio.

La muestra llegó organizada por el Museo Jeu de Paume, con la colaboración de organismos culturales franceses y el auspicio de la Embajada de Francia. Las copias exhibidas eran modernas: se realizaron en 1980 en papel albuminado, con la técnica del siglo XIX, por contacto directo a partir de los negativos originales en placas de vidrio al colodión.

De la caricatura a la cámara

Nadar era el seudónimo de Gaspard-Félix Tournachon, nacido en 1820. Antes de dedicarse a la fotografía tuvo una vida agitada en el periodismo parisino: escribió crónicas y folletines, fundó publicaciones y se hizo conocido como caricaturista. Su gran proyecto en ese terreno fue el Panthéon Nadar, una enorme lámina publicada en 1854 en la que reunía caricaturas de cientos de celebridades literarias de su tiempo.

Ese mismo año abrió su estudio fotográfico en la calle Saint-Lazare. Hacia 1860 se mudó a un local más amplio sobre el boulevard des Capucines, que se convirtió en punto de encuentro de la vida intelectual parisina. Años más tarde, en 1874, ese mismo espacio alojó la primera exposición de los pintores que después serían conocidos como impresionistas.

Un retratista sin poses

Lo que distingue los retratos de Nadar es su sobriedad. Fondos neutros, luz natural, poca escenografía y casi ningún accesorio: toda la atención va al rostro y a la actitud del retratado. Muchos de sus modelos eran amigos o conocidos, y eso se nota en una cercanía que no abunda en la fotografía de estudio de la época.

Por su cámara pasaron Charles Baudelaire, George Sand, Alexandre Dumas, Jules Verne, Eugène Delacroix, Gustave Doré y Théophile Gautier, entre muchos otros. Recorrer la muestra era, en buena medida, recorrer una galería de la cultura francesa de mediados del siglo XIX.

Pionero en el aire y bajo tierra

Nadar no se conformó con el retrato. En 1858 tomó desde un globo aerostático lo que se considera la primera fotografía aérea, sobre las afueras de París. Pocos años después impulsó la construcción de un globo gigante, Le Géant, que despertó tanta curiosidad como accidentes. También bajó a las catacumbas y a las cloacas de la ciudad, donde experimentó con iluminación artificial para fotografiar lugares a los que la luz del día no llegaba.

Interesado en la ciencia, la política y la libertad de prensa, fue una figura muy presente en los debates de su época. Con los años dejó el estudio en manos de su hijo Paul, y en 1900 publicó sus memorias, "Quand j'étais photographe" ("Cuando yo era fotógrafo"). Murió en París en marzo de 1910.

La muestra porteña, con curaduría de Virginia Fabri, permitió ver de cerca el trabajo de un autor que ayudó a definir lo que esperamos de un retrato fotográfico: que muestre a una persona y no solamente su apariencia.