Carlos Alonso a los 80: dos muestras para un maestro
En mayo de 2009, tras cumplir 80 años, Carlos Alonso tuvo dos muestras simultáneas: retratos de pintores en el Museo de Arte Tigre e ilustraciones en el Museo Larreta.
Redacción Soles Digital

Carlos Alonso, pintor y dibujante mendocino y uno de los grandes nombres del arte argentino del siglo XX, cumplió 80 años en febrero de 2009. Para celebrarlo, dos museos del área metropolitana presentaron en mayo de ese año exposiciones que muestran caras muy distintas de su trabajo: el diálogo con los maestros de la pintura y su larga carrera como ilustrador de literatura.
Un oficio aprendido temprano
La formación de Alonso empezó muy joven. En 1944, con 15 años, ingresó en la academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. En 1950 se trasladó a Tucumán para estudiar con Lino Enea Spilimbergo, una figura decisiva en su manera de entender el dibujo y la figura humana.
Su talento como ilustrador quedó en evidencia en 1957, cuando ganó el primer premio del concurso de la editorial Emecé para ilustrar la segunda parte del Quijote. En 1968 viajó a Florencia para trabajar en las ilustraciones de la Divina Comedia de Dante. Desde entonces, la literatura y la pintura avanzaron juntas en su obra.
Tigre: los pintores que admira
En el Museo de Arte Tigre, sobre el Paseo Victorica, Alonso compartió sala con el escultor Carlos De la Mota en una muestra que se pudo ver hasta el 31 de mayo. Su parte reunió alrededor de una veintena de pinturas dedicadas a artistas del pasado, como Spilimbergo, Antonio Berni, Monet y Van Gogh.
No se trata de simples homenajes. En estas obras, Alonso vuelve una y otra vez sobre sus referentes para pensar el propio oficio de pintar, en una carrera que atravesó los años en que muchos daban por muerta a la pintura. Retratar a otros maestros es también una forma de mirarse a sí mismo como creador. De la Mota, por su parte, presentó una selección de esculturas y dibujos.
El Larreta: ilustrador de novelas y romances
La segunda muestra, Carlos Alonso, ilustrador de novelas y romances, se presentó del 14 de mayo al 14 de junio en el Museo de Arte Español Enrique Larreta, en Belgrano. El eje fueron sus ilustraciones para la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, aquellas que le valieron el premio de 1957.
La exposición sumó además sus ilustraciones para El soldado que nos enseñó a hablar, de la escritora española María Teresa León, y las acuarelas que realizó para el Romance del Río Seco, de Leopoldo Lugones. El espacio del Larreta, dedicado al arte español, resultaba un marco natural para ese recorrido por la tradición literaria de lengua castellana.
Vigencia de un maestro
Las dos exposiciones, vistas juntas, muestran que la obra de Alonso no pertenece solo a la historia. A los 80 años, su trabajo seguía dando lugar a lecturas nuevas, con la misma intensidad expresiva que lo convirtió en referente de varias generaciones. Para quien quiera conocerlo, el contraste entre el pintor que dialoga con Van Gogh y el ilustrador que acompaña a Cervantes es una buena puerta de entrada.