Litto Nebbia: de Los Gatos a productor de la música que nadie edita
Perfil de Litto Nebbia, fundador de Los Gatos y del sello Melopea, nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires el 13 de marzo de 2002.
Redacción Soles Digital

Litto Nebbia es uno de los fundadores del rock argentino y, a la vez, uno de los músicos que más hicieron por sostener géneros que la industria dejó de lado. Nacido en Rosario en 1948, cantante, pianista, guitarrista y compositor, en 2002 recibió un reconocimiento que llegó, como suele pasar, varias décadas después de su aporte: el 13 de marzo de ese año fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Ese mismo año partió de gira por México y Europa.
Los Gatos y "La balsa"
Su nombre quedó ligado para siempre a Los Gatos, el grupo que formó en Rosario a mediados de los sesenta y que se instaló luego en Buenos Aires. En 1967 grabaron "La balsa", compuesta por Nebbia junto a José Alberto Iglesias, Tanguito. El simple fue un éxito de ventas enorme y suele señalarse como el punto de partida del rock cantado en castellano en el país.
Los Gatos se separaron a comienzos de los setenta y Nebbia siguió una carrera solista que nunca se quedó quieta en un solo género. Durante la última dictadura vivió en México, donde construyó un vínculo duradero con el público y los músicos de ese país.
Melopea, un sello para la música desprotegida
Lo que distingue a Nebbia de otros pioneros es su trabajo como productor. Con su propio sello, Melopea, editó a lo largo de los años tango, jazz, folklore, fusión y música instrumental, además de su propia obra. Nebbia ha insistido en que nunca lo vio como un negocio, sino como la única manera de grabar y producir con libertad lo que le interesaba.
Esa decisión tiene un fondo crítico. En 2002 Nebbia se mostraba muy duro con el rock de ese momento, que según su mirada había perdido la búsqueda artística de sus inicios para quedar pendiente de los rankings. Por eso prefería dedicar su sello a los géneros con menos espacio en el mercado y, a su juicio, con mayor riqueza musical. También hablaba del tango: valoraba que las nuevas generaciones volvieran a los clásicos y a Astor Piazzolla, pero echaba de menos compositores con voz propia.
Un músico en movimiento
En el otoño de 2002 preparaba una gira de cuatro meses que empezaba en México y seguía por España y Alemania, con un trío que completaban César Franov en bajo y Quintino Cinalli en batería, y un repertorio que mezclaba canciones de distintas épocas con improvisación. En ese momento, además, trabajaba en música para cine, en una obra inspirada en la Península Valdés y en un homenaje a Brian Wilson, el compositor de los Beach Boys.
El contexto no era sencillo. La Argentina atravesaba la crisis de 2001-2002 y Nebbia describía una industria discográfica en mal estado desde mucho antes, dominada por lo comercial y con poco lugar para los artistas nuevos. Su consejo para los jóvenes era simple: vocación real y una música que tuviera algo propio.
Perfil bajo, obra enorme
A diferencia de otros nombres de su generación, Nebbia eligió mantenerse lejos de la exposición mediática y concentrarse en el trabajo. Esa misma discreción explica en parte por qué su influencia es mayor que su fama: compositor de canciones que forman parte del repertorio popular argentino, intérprete incansable y productor de discos de muchísimos otros artistas, es una de las figuras que mejor resumen la idea de música popular como oficio y como compromiso.