Amadeo Carrizo, el arquero de Rufino que cambió el puesto
Perfil de Amadeo Carrizo (1926-2020), arquero de River entre 1945 y 1968, dueño del récord de 769 minutos invicto y campeón de la Copa de las Naciones 1964.
Redacción Soles Digital

Amadeo Raúl Carrizo fue el arquero más emblemático de la historia de River Plate y uno de los futbolistas que transformaron el puesto en la Argentina. Nació el 12 de junio de 1926 en Rufino, en el sur de Santa Fe, atajó en River desde 1945 hasta 1968 y murió en Buenos Aires el 20 de marzo de 2020. Su historia se cuenta en tres capítulos: el debut, los años junto a La Máquina y la revancha con la Selección.
De Rufino a La Máquina
Carrizo llegó a River siendo muy joven y debutó en Primera en 1945, con apenas 18 años, en un partido ante Independiente en Avellaneda. Aquel River era el de La Máquina, la delantera legendaria que integraban Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. El juvenil arquero alcanzó a compartir plantel con esa generación y ese mismo año el club salió campeón.
Con el tiempo se convirtió en titular indiscutido. Ganó con River los campeonatos de 1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957, y jugó más de quinientos partidos con la camiseta del club, una cifra que lo ubica entre los futbolistas con más presencias en su historia.
Un arquero que jugaba con los pies
Lo que hizo especial a Carrizo no fue solo su capacidad para atajar. Alto, ágil y muy hábil con la pelota, se animaba a salir lejos del arco, a cortar jugadas fuera del área y a iniciar los ataques con pases largos, cuando lo habitual era que el arquero se quedara bajo los tres palos. Por eso se lo suele señalar como un precursor del arquero moderno, que participa del juego en lugar de limitarse a esperar el remate.
Esa habilidad tenía una explicación sencilla: de chico había jugado mucho como delantero. En los entrenamientos se quedaba pateando al arco y compitiendo en destrezas con sus compañeros, algo que después trasladaba a los partidos.
La Selección: de Suecia a Brasil
Su paso por la Selección tuvo dos caras. En el Mundial de Suecia 1958, la Argentina perdió 3-1 con Alemania Federal, le ganó 3-1 a Irlanda del Norte y cayó 6-1 ante Checoslovaquia. Aquella eliminación fue un golpe enorme para el fútbol argentino, y Carrizo quedó entre los más criticados. El arquero tardó años en volver a la Selección.
La revancha llegó en 1964, en la Copa de las Naciones disputada en Brasil, conocida como la "Taça das Nações". La Argentina ganó los tres partidos, ante Brasil, Portugal e Inglaterra, sin recibir goles. En el triunfo 3-0 frente al local en San Pablo, Carrizo le atajó un penal a Gerson. Fue uno de los grandes logros de la Selección de esa década.
Antes, en julio de 1957, había estado en el arco argentino en el Maracaná cuando un Pelé de 16 años marcó su primer gol con la camiseta de Brasil, en un partido de la Copa Roca que la Argentina ganó 2-1.
El récord y la despedida
En sus últimos años en River, ya veterano, Carrizo estableció un récord que todavía se recuerda: 769 minutos sin recibir goles en el campeonato argentino, en 1968. La racha terminó en el estadio de Vélez Sarsfield, con un cabezazo de un joven Carlos Bianchi. Dentro de River, la marca se mantuvo durante medio siglo, hasta que Franco Armani la superó en 2018.
Ese mismo año dejó River. Entre 1969 y 1970 atajó en Millonarios de Colombia, donde cerró su carrera ya cerca de los 44 años, una longevidad poco común para la época.
Para los hinchas de River, Carrizo no necesitaba apellido: era simplemente Amadeo. Para el fútbol argentino, fue el arquero que demostró que el puesto podía ser mucho más que atajar.