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Retrato de un amor: la seda de Baricco pierde su brillo en la pantalla

"Retrato de un amor" (Silk, 2007), de François Girard con Michael Pitt y Keira Knightley, adapta la novela "Seda" de Baricco con fidelidad pero sin su música.

Redacción Soles Digital

Título original: Silk · Dirección y guion: François Girard · Intérpretes: Michael Pitt, Keira Knightley, Alfred Molina, Sei Ashina · Música: Ryuichi Sakamoto · Canadá, Francia, Italia, Reino Unido y Japón · 2007

El director canadiense François Girard en el Festival Internacional de Cine de Toronto
François Girard, director de Retrato de un amor, en Toronto en 2014 Foto: Peter Kudlacz · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

"Retrato de un amor" es la versión cinematográfica de "Seda", la breve novela que el italiano Alessandro Baricco publicó en 1996 y que se convirtió en un éxito de ventas en varios idiomas. La dirigió el canadiense François Girard, que también firmó el guion, y la protagonizan Michael Pitt y Keira Knightley, con Alfred Molina en un papel secundario. Es una coproducción internacional estrenada en 2007.

De qué trata

La historia transcurre en la segunda mitad del siglo XIX. Hervé Joncour, interpretado por Pitt, es un joven francés de un pueblo dedicado a la industria de la seda. Cuando una epidemia ataca a los gusanos en Europa, le encargan viajar hasta Japón, entonces un país casi cerrado a los extranjeros, para conseguir huevos sanos.

Cada viaje es una travesía de meses. En Francia lo espera su esposa, Hélène (Knightley), y con ella todo el pueblo, que depende de lo que él traiga para sostenerse. En Japón, en cambio, Hervé conoce a una mujer misteriosa con la que no comparte ni siquiera un idioma, y esa atracción silenciosa empieza a ocupar el centro de su vida.

El problema de adaptar un libro hecho de silencios

Quien leyó "Seda" sabe que su encanto no está en el argumento, que cabe en pocas líneas, sino en la forma. Baricco escribe con frases que se repiten como un estribillo, capítulos muy cortos, pausas y elipsis que dejan al lector completar lo que no se dice. El libro funciona casi como una partitura.

Ahí está la dificultad de la película. Girard sigue los hechos de la novela con mucha fidelidad, pero el cine no puede reproducir con los mismos recursos esos juegos de repetición y de ausencia. Lo que en la página era sugerencia, en la pantalla se vuelve una historia de amor contada de manera bastante convencional y menos misteriosa de lo que el material prometía.

Sorprende, en especial, viniendo de un director que se había hecho conocido con una película tan arriesgada como "Thirty Two Short Films About Glenn Gould" (1993), construida a partir de fragmentos, y que después dirigió "El violín rojo" (1998). Aquí, en cambio, opta por un relato clásico, apoyado en paisajes, vestuario y rostros conocidos.

Lo que sí funciona

La película tiene méritos visibles. La ambientación del Japón de la época y de la campiña francesa está muy cuidada, y la fotografía saca partido de ambos escenarios. La música de Ryuichi Sakamoto acompaña con delicadeza y es, probablemente, lo más cercano al tono de la novela que tiene el film.

Michael Pitt sostiene un personaje que habla poco y observa mucho, y Keira Knightley encuentra algunos de los mejores momentos en la figura de la esposa que espera, un papel que crece hacia el final.

Para quién es

"Retrato de un amor" puede satisfacer a quienes buscan un drama romántico de época, con escenarios exóticos y una historia de amores imposibles. Los lectores de Baricco, en cambio, probablemente salgan con la sensación de que lo mejor del libro se quedó en el libro. Para ellos, la mejor recomendación sigue siendo volver a la novela.