Living Colour vuelve a la Argentina con "The Chair in the Doorway"
En noviembre de 2009, Living Colour volvió a la Argentina con "The Chair in the Doorway", su quinto disco de estudio, y una gira por Buenos Aires, Neuquén, Rosario y Córdoba.
Redacción Soles Digital

Living Colour, el cuarteto neoyorquino que mezcla hard rock, funk, jazz y punk, anunció en agosto de 2009 su regreso a la Argentina para presentar "The Chair in the Doorway", su quinto álbum de estudio. La visita, prevista para noviembre, confirmaba lo que el bajista Doug Wimbish había adelantado un año antes en Buenos Aires: que la banda preparaba disco nuevo y una gira que podía volver a pasar por el país.
La formación y el disco nuevo
La banda que llegaba era la de los últimos años: Vernon Reid en guitarra, Corey Glover en voz, Will Calhoun en batería y Doug Wimbish en bajo. "The Chair in the Doorway" salió en septiembre de 2009 y fue su primer trabajo de estudio desde "Collideoscope", de 2003.
Las cuentas de su discografía explican el interés. Los tres primeros álbumes del grupo, "Vivid" (1988), "Time's Up" (1990) y "Stain" (1993), salieron por una multinacional y lo pusieron en el mapa del rock de fines de los ochenta. Después de la separación de mediados de los noventa y el regreso posterior, la banda pasó a trabajar a su propio ritmo, lejos de las exigencias de los grandes sellos, y cada disco nuevo empezó a llegar con varios años de distancia del anterior.
Una gira con escalas en el interior
El anuncio original incluía un recorrido por México y Sudamérica, con presentaciones en la Ciudad de México y Santiago de Chile antes de llegar a la Argentina. En el país, la gira tenía previstas fechas en Buenos Aires, con un cierre en La Trastienda, y paradas en Neuquén, Rosario y Córdoba. Era una de las giras más extensas que el grupo había planeado por la Argentina, más allá de la habitual escala porteña.
Para el público local, la relación con Living Colour venía de lejos. La banda ya había tocado varias veces en Buenos Aires y tenía aquí un núcleo de seguidores fieles, que la sigue en cada visita y que valora su costado más arriesgado por encima de los éxitos de radio de sus primeros años.
Qué esperar de una banda imprevisible
Uno de los rasgos que mejor definen a Living Colour es que sus conciertos rara vez se repiten. Los cuatro integrantes son instrumentistas de gran nivel, y en vivo los temas se estiran, cambian de forma y se abren a la improvisación. Reid lleva la guitarra de los riffs pesados a pasajes de free jazz; Calhoun y Wimbish construyen una base que tiene tanto de funk como de experimentación electrónica; Glover sostiene todo con una de las voces más potentes del rock de su generación.
Con disco nuevo bajo el brazo, la cuenta regresiva para noviembre de 2009 tenía para sus seguidores argentinos el atractivo de escuchar canciones inéditas en vivo y, de paso, volver a comprobar por qué la banda sigue siendo una de las más inquietas de su generación.