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Morcheeba, "Blood Like Lemonade": la vuelta de Skye Edwards

Reseña de "Blood Like Lemonade" (2010), el séptimo disco de estudio de Morcheeba y el regreso de la cantante Skye Edwards: diez canciones de soul, pop y trip hop en calma.

Redacción Soles Digital

Artista: Morcheeba · 10 temas · 45:03 · 2010

Morcheeba en concierto sobre el escenario del Festival du Bout du Monde, Francia
Morcheeba en el Festival du Bout du Monde, en Crozon, Francia, en 2014 Foto: Thesupermat · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

"Blood Like Lemonade" es el séptimo disco de estudio de Morcheeba, el grupo británico de los hermanos Ross y Paul Godfrey, y el que marcó la vuelta de Skye Edwards, la cantante que había puesto la voz a sus mejores años y que se había ido de la banda en 2003. Salió en junio de 2010, con producción de Paul Godfrey: diez canciones en apenas cuarenta y cinco minutos.

El regreso de una voz

Morcheeba fue, desde mediados de los noventa, uno de los nombres que definieron lo que después se llamó chill out: canciones tranquilas, beats lentos, una mezcla de soul, pop y trip hop pensada para escuchar sin apuro. En los años sin Edwards la banda probó con otras cantantes, pero el sonido nunca terminó de ser el mismo.

Con ella de vuelta, la formación original se reencuentra con su marca. La voz de Edwards, grave y cálida, con esa manera suya de cantar como si no hiciera esfuerzo, sigue siendo el centro de todo. Los Godfrey le arman alrededor un fondo sobrio, fiel a la idea de que en este tipo de música lo que se saca importa tanto como lo que se pone.

Calma de punta a punta

El disco arranca con "Crimson", un tema de beat hipnótico ideal para el final de un día largo, y sigue en esa línea con "Even Though" y la canción que le da título al álbum. Es el Morcheeba de siempre: lounge, relajado, sin sobresaltos.

Pero hay un par de giros que le dan aire. En "Mandala" la banda se acerca al blues del sur de Estados Unidos, con una base mínima que recuerda a proyectos como Little Axe. "I Am the Spring" deja la guitarra acústica de Ross Godfrey en primer plano, en un dúo con Edwards que está entre lo mejor del disco.

La mano de Paul Godfrey

El costado electrónico vuelve con "Cut to the Bass", sostenido por una línea de bajo contagiosa a cargo de Bradley Burgess. El cierre, con "Beat of the Drum", tiene un tono más emotivo y redondea un álbum que se escucha de un tirón.

Para quién es

"Blood Like Lemonade" no viene a reinventar a Morcheeba, y no lo pretende. Es un disco para quienes quedaron enganchados con la banda en los noventa y extrañaban la combinación de los hermanos Godfrey con Skye Edwards. También funciona como puerta de entrada para quien no los conozca: muestra en pocos minutos qué es lo que hizo de Morcheeba una referencia del pop y el soul minimalistas.

Sólido, sin estridencias y con algunos detalles nuevos, es el sonido de una banda que volvió a encontrarse. Después de varios años de búsqueda con otras voces, los Godfrey parecen haber entendido que su mejor versión era, simplemente, la original.