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Roma posmoderna: destellos y algo más

Por Desireé Galizia

Fotos: Mariano García
@solesdigital

No sólo de ruinas se vive en Roma. Desde la glamorosa Vía Veneto, pasando la Villa Borghese, la Piazza Spagna, la Via del Corso o la Piazza del Popolo, la roma posmoderna ofrece moda, gastronomía, y paseos escondidos en los cuales vale la pena perderse.

Vía Veneto es una de las calles más glamorosas de la ciudad. Expone los hoteles de mayor categoría y lujo, como el Marriot, el Excelsior y el Regina Baglione, donde también tiene lugar la embajada de Argentina. Tiene una longitud aproximada de 400 metros, y por sus veredas y confiterías se pasearon personajes como Fellini, rodeado de sus actrices fetiche, quienes frecuentaban el famoso Caffè Pariggi en la época de furor del cine surrealista.

En uno de los extremos de la Via se encuentra la Porta Pinciana, una de las entradas a la ciudad cuando ésta se encontraba amurallada a causa de las pestes, epidemias e invasiones. Estas puertas eran puntos estratégicos militares. En el siglo VI, la historia cuenta que el general Belisario tuvo una batalla allí para salvar a la ciudad de la invasión de los bárbaros ostrogodos. Forma parte del muro aureliano, del que sólo se conservan algunas partes. Siguiendo el recorrido, a la derecha se encuentra la Villa Borghese, una mansión perteneciente a una de las familias más influyentes de la Roma del 1500. Actualmente funciona como museo, exponiendo muchas de las obras del genial Bernini y de Caravaggio. Sus 80 hectáreas de jardines son una atracción para aquellos que desean gozar una tarde al aire libre y deleitarse con las obras del paisajismo.

También se puede optar por girar a la izquierda de la Porta Pinciana, encontrando la parte más alta de la Piazza Spagna, en cuyas escalinatas se dan lugar los desfiles de las marcas más lujosas. Antes de bajar por las escalinatas, uno puede dejarse invitar una vista panorámica de la ciudad que atrae, muy recomendable en las horas del atardecer. Del centro de la piazza nace la Via dei Condotti, en cuyas márgenes se encuentras las marcas más afamadas: Dolce e Gabbana, Dior, Tifannys, Prada, Louis Vuitton y demás nombres que inspiran moda.

Roma - Piazza del PopoloA medida que nos alejamos del centro de la piazza, en cuyo centro se encuentra la Fontana della Barcaccia, (también de Bernini) las marcas pasan a ser cada vez menos reconocidas. Una de la intersecciones es la Via del Corso, un paseo destellante si se realiza de noche dado que la ciudad se ilumina de una modo increíble, además de estar decorado por la elegancia y distinción de las personas del lugar. Roma c hà fàscino, dirán sus habitantes. Definitivamente un lugar para perderse.

La Via del Corso desemboca en la Piazza del Popolo, que contiene en su centro al obelisco Flaminio, el más alto de la península, esfinges egipcias y diversas fuentes. La plaza está coronada por dos cúpulas gemelas, una de las cuales corresponde a la iglesia de Santa Maria dei Miracoli y Santa Maria del Montesanto, ambas de inspiración barroca y terminadas de construir también por Bernini, a pesar de que la inspiración general de la plaza es neoclásica. Esta genial obra de la arquitectura finaliza en la antes mencionada Piazza Venezia, también conocida como “el monumento al soldado desconocido”, dado que allí se encuentran los restos de un soldado, cuyo cuerpo fue elegido al azar, de los ejércitos italianos de la primera guerra mundial.

Cosa de romanos

Existen algunas curiosidades en la ciudad a las que no tiene acceso salvo aquellos que tengan algún guía bien predispuesto y residente.

La Via Picolomini fue construida sobre una de las siete colinas de Roma cerca del Vaticano, de manera tal que mientras uno se aleja, se ve la cúpula más grande y mientras uno se acerca, ésta se aleja. Es una experiencia extraña y es recomendable hacerla en auto para llegar a apreciar tamaña obra de ingeniería. A su vez, las columnas en semicírculo que se encuentran en la ciudad del Vaticano se alinean en una sola si uno se coloca en un punto determinado de perspectiva.

En el “quartiere” (barrio) Aventino se encuentra una fortaleza que es la sede mundial de los caballeros de Malta, una orden católica de la época de las cruzadas que a la par de su accionar sanitario (cura de enfermos y heridos en batallas) luchaba contra la invasión de los árabes. En su portón principal se encuentra una cerradura muy pequeña a través de la cual se puede ver la cúpula del Vaticano. Increíble…

Roma

Mangia che ti fa bene

Roma presta a sus visitantes sus noches para que éstos se deleiten con su magia y sacien su apetito después de tamaña panzada cultural.

Lo ideal es alquilar un auto por € 50, aunque vale tener en cuenta que el tránsito es caótico y que el 90 por ciento de los romanos tiene un motorino. Las calles son muy angostas, muchas no tienen vereda, y los motorinos abundan y pasan muy cerca.

Los romanos están siempre apurados, así que para empezar el día se puede ir a una cafetería, tomar un cappuccino o un “caffe machiato” acompañado por un cornetto (croissant). Lleva apenas diez minutos y unos pocos euros. Es recomendable no ponerse a discutir con un lugareño acerca de lo ricas que son nuestras medialunas, aunque eso si puede llevar horas y se retrasaría el recorrido.

En el barrio Trastevere se encuentran los principales restaurants de comidas típicas y bares. Los más populares son “Ai Spaghetari”, “Di Pesce” y “Sabatini”, en los que se pueden degustar las famosas fórmulas de los “bucatini alla matriciana”, “spaghetti carbonara” y la “coda alla vacinara”. Allí podrá disfrutar de una combinación de especialidades a precios módicos.

Si pide una pizza y le traen una para cada comensal, no se asuste: en Roma no se comparten las pizzas (y en toda Italia es igual), se pide una por persona. Y si tiene ganas de comer carne, es recomendable pasar por “Il Ciak” y acompañarlo por una buena copa de Chianti Robino. Para disfrutar de un buen café, como el típico ristretto, se puede dar una vuelta por el famoso “Veneto”, ubicado en la hermosa Via Veneto. También es necesario pasar por “Giolitti” para degustar los helados artesanales antes de partir.

En cuanto al alojamiento, como en toda gran ciudad, se puede optar por una habitación de lujo con desayuno en un hotel cinco estrellas por €170 o se puede ir a un hostel a compartir una habitación por €20. La elección está en usted y en qué tipo de viaje desear llevar a cabo.

Delicia estética, mezcla charme y estilo con historicidad. Brinda tiempo para la contemplación y el homenaje a una de las cunas de nuestra cultura actual. Ciudad fulgurante, inquietante, apasionada. Una visita que jamás se olvidará.

28/4/2009

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