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Londres

Postales de la ciudad de la Reina

Por Agostina Dattilo

Londres

No existen en Londres muchos indicios que reflejen sus primeros orígenes como asentamiento urbano hace más de dos mil años. Londinium —así la denominaron los romanos en el primer siglo después de cristo— se ha ido transformando hasta convertirse hoy en la gran cosmopolita mundial.

Conviven en ella cientos de idiomas, idiosincrasias, culturas y nacionalidades. Capital de Inglaterra, Londres alberga más de la mitad de la población extranjera de toda Gran Bretaña. Esto la convierte en una ciudad de muchos contrastes y antagonismos, donde es imposible que aspectos como la gastronomía, la música y la buena —o mala— educación no estén salpicados por la diversidad cultural y étnica que la caracteriza.

Cómo se explica sino que por sus calles circulen los más clásicos autobuses —de dos pisos e impecable rojo— y se mezclen con las doce líneas del modernísimo underground (subte) londinense. En Londres cohabitan las formas más tradicionales de política —el respeto y admiración a la Reina y su magnificencia no se puede explicar de otra manera— con la locura y la desfachatez que cada londinense desparrama en los modernos bares y pubs cada tarde cuando termina su jornada laboral. Cerveza, cerveza y más cerveza.

Dentro de las postales de Londres se encuentran una noria —algo inexplicablemente atractivo—, la Tower of London —fortaleza edificada hace casi mil años donde se resguardan y exhiben las joyas de la reina—, y la famosa y brillante Picadilly Circus, impactante por su repercusión audiovisual y su tráfico peatonal: se ha dicho que si una persona permaneciera una buena cantidad de tiempo en la famosa rotonda inevitablemente se encontraría con toda la gente que conoce.

Entre palacios reales —Kensington,  Buckingham—, parques inmensos —como el Hyde Park y sus casi ciento cincuenta hectáreas—, decenas de puentes que cruzan el anchísimo Támesis y museos clásicos y modernos, se extienden por la ciudad ochenta y tres mercados que se roban la atención de los turistas pero al mismo tiempo abastecen a sus habitantes. Flores, alimentos de todo tiempo y lugar, ropa, antigüedades, zapatos, recuerdos, pinturas y cacharros. Todo esto y mucho más tienen para ofrecer los típicos mercados londinenses que, a mi gusto, son su mejor postal.  

Bajo los arcos del tren y bajo el ala sur del London Bridge — que muchos confunden con el típico y monumental Tower Bridge—, se ubica el Borough Market. Desde la Borough High Street los olores nos ayudan a encontrarlo. Pequeñas callejuelas laberínticas nos depositarán justo a espaldas del gran mercado alimenticio de London; donde los mejores chefs buscan materia prima de calidad. Cajones, tarros, baldes son la trastienda de este monstruo. Encontrarlo supone una experiencia casi cinéfila, ya que la mayoría de comercios y restaurantes de la zona dan sus espaldas a estas calles perdidas, traseras, embriagadas de humo y basura. De domingos a miércoles permanece cerrado y la zona es aún más gris.

Camden Park - Londres
Camden Market

Camden Market es el paraíso para los jóvenes turistas pero sobre todo para los amantes de la ropa de todas las épocas y de la música: discos, ediciones limitadas, camisetas, posters, y flyers a precios muy tentadores. Pero este gran mercado, situado al norte de la city, esta compuesto por cinco mercados que definitivamente —y sin exagerar—, ofrecen cualquier cosa que nos podamos imaginar. Todo —y todos— están allí. Se mezclan las culturas como en ningún otro sitio de la ciudad. No hay solo turistas, tampoco solo jóvenes, y mucho menos predominan las viejas que compran alimentos. No son los más los hippies, ni los góticos, ni los punk y tampoco son mayoría los adolescentes. Se puede probar alguna comida típica de algún sitio del mundo, ver como alguien se corta el cabello a lo John Lennon, perderse en el tumulto del regateo y zambullirse a la tentación de la compra. Posiblemente lo que hoy nos gustó no esté otro día si volvemos, de modo tal que la desesperación es aún mayor entre los visitantes. Para tener una idea de la diversidad y cantidad de servicios, productos y opciones que ofrece el Camdem, se puede echar un vistazo a su página web. (http://www.camdenlockmarket.com)

En el distinguido barrio de Nothing Hill, Portobello Road es conocida por ser el eje del mercado más importante de antigüedades. Destacado y reconocido por ser escenario en la película que protagonizaron Hugh Grant y Julia Roberts, se convirtió en un lugar obligatorio de paso para quienes visitan Londres. Puestos con vajilla, arte, objetos de decoración y colección, viejos trapos convertidos en nuevos modelos alternativos, instrumentos, relojes, y un sin fin de curiosidades más. Sus calles encantadoras, las viviendas pintadas de alegres colores —producto de la inmigración caribeña que pobló el lugar a mitad de siglo pasado— confundirían a cualquiera sino fuera porque allí cerquita comienza una esquina del muy inglés Hyde Park. Es este lugar un color más de la indescifrable paleta que define a la capital de Inglaterra.

Luego de estos avances y una efímera descripción de los mercados más tradicionales, estará en el gusto y la necesidad de cada uno definir cuáles de todos ellos serán testigos de su paso por la capital inglesa.

4/5/2010

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