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Reabren la Cueva de Altamira

Cueva de Altamira

La Cueva de Altamira y sus famosas pinturas del Paleolítico Superior volverán a ser visitables para el público tras ocho años de cierre. El Patronato que gestiona este valioso yacimiento declarado Patrimonio de la Humanidad hizo caso omiso del informe científico que desaconseja tales visitas y decidió que se reanuden "con todos los requisitos y garantías para mantener este bien excepcional".

"Ya tengo redactada la carta. Y en inglés", explicó satisfecho el presidente de Cantabria, refiriéndose a la invitación que piensa enviar al presidente de los Estados Unidos para que sea el primero en contemplar un monumento internacionalmente reconocido como la “Capilla Sixtina del Arte rupestre”. El pintoresco líder regional, que gobierna Cantabria en coalición con el PSOE, hizo de la reapertura de Altamira una reivindicación sustancial para el sostenimiento de la estabilidad política en la región y, finalmente, obtuvo lo que quería.

La gran cuestión es ahora qué numero de personas podrá entrar cada día sin que ello afecte a la conservación de las pinturas rupestres. Con los visitantes llegará el aire del exterior, la humedad que exhalan sus cuerpos y el anhídrido carbónico de la respiración. También hongos y bacterias, y la materia orgánica que les servirá de alimento. Es por eso que Altamira se cerró en 2002, tras construirse una réplica exacta con materiales sintéticos que desde entonces han visitado casi 2,5 millones de personas.

El informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) encargado por las autoridades antes de decidir la reapertura era taxativo en ese sentido: "la entrada de visitantes provoca perturbaciones microambientales en la cavidad que son perjudiciales para la conservación de la misma, y en particular para la sala de los polícromos". Los científicos advertían también de la necesidad de una "monitorización exhaustiva” para “detectar de forma temprana la probable expansión de microorganismos hacia zonas internas de la cueva", en caso de que se decidiera "cambiar de estrategia" y reabrir la cueva.

Juan José Damborenea, vicepresidente del CSIC, ha dicho también, “a título personal”, que "si no se toman las medidas correctoras, las pinturas dejarán de existir". "Nosotros hemos advertido de lo que está pasando y de lo que puede pasar, y son ellos los que tienen que tomar una serie de decisiones", añadió, en referencia a los políticos que decidieron la reapertura.

"Este es un debate científico, en el que los especialistas tenemos nuestra opinión, pero también social, sobre cuántos riesgos está dispuesta a asumir la sociedad. Porque Altamira es un recurso de toda la Humanidad, pasada, presente y futura", explica a su vez Pablo Arias, catedrático de Prehistoria y antiguo director del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria. Arias considera "razonable" que las cuevas con Arte rupestre se exhiban al público "de forma que los riesgos no existan, o sean muy bajos", pero advierte de que "no es lo mismo una cueva que se controla desde que se descubre, que cuevas en las que ya ha habido actuaciones muy agresivas" en el pasado.

Cueva de Altamira

Los representantes del Gobierno español y de la Región de Cantabria que decidieron reabrir Altamira han delegado en un ‘Grupo de Trabajo’ la decisión del número de personas que podrán visitar la cueva cada año. En él estarán representadas todas las instituciones con intereses en la cueva, así como expertos del Patronato, a los que se ha pedido que trabajen con "la mayor celeridad posible", según explicó la ministra de Cultura.

Los 170 bisontes pintados en el techo de Altamira fueron descubiertos en 1879 y desde entonces no han hecho más que acrecentar la fama de esta cueva, que llegó a recibir hasta 175.000 visitantes en un sólo año. Esa masiva presencia humana hizo que saltaran todas las alarmas y en 1979 se decidió suspender la explotación turística del yacimiento durante tres años.

Tras la reapertura, el régimen de visitas se hizo mucho más restringido, pero los científicos volvieron a advertir del peligro que corrían las pinturas tras detectarse en ellas la alarmante presencia de algas y otros microorganismos. Fue así que se cerró de nuevo la cueva, desviándose a los visitantes a la reproducción a tamaño real que se había realizado en el exterior.

El presidente del Gobierno de Cantabria ha adelantado que la reapertura que se producirá a finales de 2010 no supondrá una presencia mayor de visitantes que en la etapa anterior, cuando Altamira recibía cada día entre 5 y 30 personas, dependiendo de las condiciones climáticas. “Será limitadísima”, ha dicho Miguel Ángel Revilla, que calcula que podrán entrar "cinco, diez, quince personas al día".

Entre tanto, la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC) ha calificado de “magnífica” la decisión de reabrir Altamira, y asegura que así culmina “un periodo oscuro que hay que olvidar pronto para pensar en los beneficios que reportará de hoy en adelante”.

11/6/2010

Fuente: Arteselección

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