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Colonia Suiza: Un viaje hacia el curanto

Texto y fotos: Cecilia Fiori

Curanto en Colonia Suiza

Colonia Suiza es un pequeño poblado ubicado a 25 km. del centro de la ciudad de San Carlos de Bariloche en la provincia de Río Negro, Argentina. Este poblado que ha logrado una gran relevancia en la zona se ha convertido, gracias a la revalorización de sus tradiciones y cultura, así como a la belleza del paisaje que lo circunda, en uno de los principales atractivos turísticos del lugar.

Esta pequeña villa que se establece al pie del Cerro López (2075 metros) es consecuencia de la osadía de unos inmigrantes suizos provenientes del cantón francés de Valais quienes se radicaron en el lugar entre fines del siglo XIX y principios del XX.

Los primeros colonos en asentarse fueron los hermanos Félix, Camilo y María Goye. Con el tiempo llegarían nuevos compatriotas suyos, los Cretton, los Mermoud y los Neu.

La constitución de la Colonia se realizo gracias a un trabajo constante e incansable que daría sus frutos entre 1903 y 1911 momento en el cual los pobladores originarios obtuvieron por parte del Estado Argentino la ratificación de la ocupación de aquellas tierras. De este modo el asentamiento en aquellas tierras quedaría enmarcado dentro de un marco de legalidad. Posterior a esto, la zona fue bautizada con el nombre de Colonia Suiza en honor a sus fundadores y a su arduo trabajo en pos de proyectar el crecimiento de la región y fomentar el comercio de la zona.

De esta forma, Colonia Suiza se desarrolló como consecuencia de la incansable labor de aquellos hombres que propulsaron la ganadería y la agricultura. Desde sus orígenes los colonos comercializaron mermeladas y quesos caseros que, poco a poco fueron ganando renombre en la zona y convirtiéndose en un sello distintivo por el cual muchos turistas comenzaban a frecuentar el lugar.

Por aquellos años también dentro de la colonia se cultivaban cereales como el trigo y la avena que luego se exportaban a Chile. De aquel contacto comercial surgiría la distintiva oferta gastronómica que hoy ofrece la villa a los turistas argentinos y extranjeros.

Cuenta la historia que por medio de los sucesivos viajes a nuestro país vecino, los colonos aprendieron a realizar una comida típica chilena, el curanto chilote. Este plato que originariamente se realizaba con mariscos, fue traído por habitantes de Colonia Suiza a la Argentina pero no sin antes sufrir algunas modificaciones. Fue así como producto de la necesidad (la escasez de mariscos en la zona) y de los gustos del paladar argentino el curanto comenzó a realizarse en Colonia Suiza con carne de vaca, de chivito, de pollo y acompañado por distintas verduras y hortalizas.

¿Qué es el curanto?

Curanto - Colonia Suiza

El Curanto es una comida de origen Araucano que cocinaban los indígenas chilenos. La palabra “curanto” significa en idioma araucano “piedra caliente” y es un plato que cuenta con una gran atractivo para los turistas dado que su modo de cocción es algo verdaderamente novedoso y digno de observar.
Los lugareños de colonia suiza heredaron de sus ancestros los saberes de la cocción de este plato y hoy lo comparten con quienes visitan el lugar dando una verdadera clase de comida paso a paso ante cientos de espectadores.

La técnica del curanto comienza con la preparación del terreno en el cual se realizará la cocción de la comida. Para tal fin se cava un hoyo en la tierra dentro del cual se colocan piedras bochas (típicas de los lagos del sur del país) previamente calentadas al rojo vivo en una hoguera. Sobre ese colchón de piedras luego se superpondrá una capa de ramas y hojas de arbustos del lugar. Una vez realizado esto se dispondrá de los distintos tipos de carne, así como también de diversas frutas y hortalizas. Luego se colocará nuevamente una capa de ramas y hojas de arbustos las cuales a su vez serán tapadas con lienzos de arpillera (húmedos para que se conserve mejor el calor) que finalmente se cubrirán por entero con tierra.

De este modo, y luego de dos a tres horas de cocción asistiremos a un espectáculo único en el cual se quitará, poco a poco, la tierra y los lienzos para dar comienzo al banquete.

Pero las manos del hacedor también tienen su historia. Quien realiza el típico curanto en Colonia Suiza no es más ni menos que uno de los descendientes de los primeros pobladores del lugar: Víctor Goye. Él, nieto de los primeros fundadores, será quien en persona y antes de agasajarnos con el exquisito curanto nos narrará la historia de los orígenes del poblado y del mítico curanto. Así nos adentraremos en el conocimiento de la travesía realizada por los fundadores de la colonia, la familia Goye, que se establecieron en la zona a partir de la década de 1890 conformando el primer asentamiento maderero que abastecería a toda la villa.

De esta forma y gracias a los relatos de Víctor Goye alrededor del curanto nuestra visita se tornará aún mas fascinante y enriquecedora.

La feria

Colonia Suiza, Bariloche

En temporada, el curanto puede degustarse los días miércoles y domingos dentro de la feria artesanal que funciona en Colonia Suiza en esos días.

Al entrar a la feria se podrá hacer una reserva para degustar dicho plato (una bandeja para dos personas cuesta 60 pesos argentinos) y luego de dos horas, en las que se podrá recorrer la feria de artesanías y comidas típicas, podremos presenciar el espectáculo del destape del curanto y llevarnos la porción adquirida.

Por otra parte, en la feria de Colonia Suiza podremos disfrutar de diversas artesanías confeccionadas en cerámica, hierro o madera, así como también degustar desde una típica cerveza verdaderamente artesanal hasta un exquisito strudel de manzana o unos pastelitos de membrillo recién fritos. Por su parte, en el patio central de la feria se podrá presenciar distintos shows musicales en vivo llevados a cabo por lugareños.

Quizás una particularidad de la feria, más allá de su típico curanto, es su organización de manera comunal. Todo lo recaudado en calidad de ventas se dividirá entre la ganancia para los puesteros y la regalía para el fondo comunitario que servirá para sostener las reformas edilicias de la colonia y de la feria, como así también como fondo compensador en épocas con un afluente de turistas menor.

Casco Histórico

La arquitectura originaria del casco histórico de la colonia está confeccionada íntegramente con maderas del lugar lo cual le brinda un gran atractivo visual a la villa. Uno de los edificios más significativos es seguramente el Fundo que es un restaurante con capacidad para 120 personas construido íntegramente con leños del lugar y con un gran hogar que, junto con el típico chocolate caliente, cobijan a los turistas de las bajísimas temperaturas que se registran en la temporada invernal.

Otro de los edificios históricos es la escuela Nº 129 “República de Suiza” que iniciara sus actividades allá por el año 1937 y que fuera construida en un lote donado por uno de los fundadores de la colonia, Félix Goye.

Y así como no hay poblado sin escuela, tampoco lo hay sin Iglesia, en 1958 y a partir de una colecta barrial se llevó a cabo la construcción de la capilla “Nuestra señora del Rosario”, otro de los emblemas arquitectónicos de la colonia.

* Algunas referencias históricas fueron tomadas de la compilación que hizo la Secretaría de Turismo de Bariloche, tomando como fuente el Tomo II - Patrimonio Arquitectónico y Urbano de Bariloche - Cuadernillos de Historia Regional de Ricardo Vallmitjana.

16/3/2009

www.solesdigital.com.ar

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