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Cataratas del Iguazú

Maravillosa amenaza

Texto y fotos: Mariano García
@solesdigital

Luego de una intensa campaña pública y privada, las Cataratas del Iguazú fueron elegidas entre las 7 Maravillas Naturales del Mundo. El objetivo de promoción turística se ha cumplido. Lo que resta preguntarse es, ¿cuál será el precio de la creciente fama que ganarán las Cataratas a nivel mundial?

En principio, vale aclarar que Iguazú ya es un destino de turismo internacional en toda la región, y comparte las vitrinas de las agencias de turismo internacionales junto a la Patagonia y Buenos Aires. Las cataratas reciben anualmente más de un millón de turistas por año, número que a partir de ahora tanto las autoridades gubernamentales como la empresa concesionaria de las Cataratas, Iguazú Argentina, esperan multiplicar.

Dentro del proceso de selección por internet, la organización suiza New 7 Wonders recibió en total más de mil millones de votos. Con el crecimiento exponencial de visitantes que seguramente tendrá el lugar a partir de ahora, es de prever que al gran beneficio económico lo acompañará un impacto ambiental y social que amenaza con ser irreversible.

El Parque Nacional Iguazú es un ecosistema que, aunque imponente, resulta frágil ante el avance del turismo. Ya en 1988 la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) había declarado a las cataratas Patrimonio Natural de la Humanidad.

Cataratas del Iguazú - Garganta del Diablo

Quienes hayan podido visitarlo antes de aquellos años, recordarán la presencia de bellísimas aves autóctonas como tucanes y guacamayos sobrevolando la zona, apreciables a simple vista. Hoy en día sólo se los encuentra en reservas y en cautiverio. El motivo de esta desaparición son los helicópteros que sobrevuelan permanentemente las cataratas, que partiendo del helipuerto del lado brasileño ofrecen vistas panorámicas a altísimo precio para el turista VIP.

De hecho, el sector brasileño ofrece una desalentadora visión futurista de lo que puede llegar a convertirse el lado argentino en caso de que el negocio turismo se imponga sobre el cuidado del ambiente y la naturaleza. Allí el paseo natural se ha convertido en una mezcla de shopping con línea de montaje automotor, por la cual los turistas desfilan linealmente y sin posibilidades de hacer otra cosa que mirar el paisaje por limitados balcones. Todas las actividades y lugares de interés están concesionados a empresas privadas, a precios imposibles para el bolsillo latinoamericano.

Las cataratas brasileñas no se pueden recorrer a pie: únicamente se puede llegar a los miradores en micros cerrados, con aire acondicionado, pantallas de que muestran el paisaje y parlantes por los cuales se escuchan grabaciones de sonidos de pájaros. Un aislamiento alienante del turista respecto al entorno natural que fue a conocer. Y en cada parada, un hotel.

Si bien podría esperarse que la explotación comercial de este triunfo del marketing turístico nacional no termine por arruinar lo que se quiere promover, el antecedente más cercano en nuestro país no es nada alentador. En el año 2003 la Unesco declaró a la Quebrada de Humahuaca como patrimonio de la Humanidad, con el objetivo fomentar la preservación cultural y paisajística de la zona. Paradójicamente, desde entonces el lugar no ha hecho más que ir perdiendo paulatinamente su identidad, dando lugar a hoteles cinco estrellas a una verdadera invasión de turistas que está expulsando a sus pobladores originarios.

Hasta hoy, las cataratas argentinas se pueden recorrer a pie. Los precios son mucho más económicos que del lado brasileño, y el ingreso es gratuito para los habitantes de Puerto Iguazú. Comer dentro del parque es incluso más barato que hacerlo en cualquier restaurant de la ciudad.

Si bien hay un hotel Sheraton en una ubicación privilegiada (que el victorioso resultado de la campaña Voto Cataratas se haya anunciado oficialmente desde allí es un mal presagio), y numerosas actividades de turismo aventura en manos privadas, uno puede pasarse un buen día caminando por su cuenta, en contacto con la flora y la fauna. Todavía se puede caminar por el Sendero Macuco en solitario, cruzarse con coatíes, yacarés, lagartijas, algunas aves, y con suerte algún mono todavía se anima a entrar tímidamente en contacto con los humanos.

Coati - Iguazu

Todavía hoy, los que quieran animarse caminar una buen rato pueden llegar a la mítica cascada donde se bañaba la Coca Sarli y darse un chapuzón.

Precisamente, fueron este estado semivirgen y de baja intervención del hombre uno de los factores decisivos para que las Cataratas del Iguazú quedaran dentro de las siete maravillas seleccionadas. Sin embargo, algunos interrogantes son inevitables: ¿podrá mantenerse el bajo impacto humano en la naturaleza, ante el advenimiento de miles de turistas más? ¿Seguirán los precios a nivel local, o se dolarizarán como ya sucede en la Patagonia?

Hoy sólo se escuchan voces de festejo, como si de una competencia deportiva se tratara. Hasta Lionel Messi y Emanuel Ginóbili formaron parte de la campaña. El orgullo patrio de sentirnos parte del mundo, aquí alejados en el sur remoto, entorpece a la reflexión. Es muy posible que Iguazú entre en el mismo camino que ya recorrieron Calafate y Tilcara: cada vez más globales, y al mismo tiempo más lejos de Argentina.

11/11/2011

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