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Buenos Aires: la ciudad en bus

Por Verónica Luna

El bus turístico es uno de los recursos con los que cuentan las ciudades para dar a conocer sus atractivos en poco tiempo. Buenos Aires tiene su propio itinerario para recorrer en algunas horas puntos estratégicos de la ciudad.

En todo el mundo, el bus turístico, en tanto estrategia de marketing de las ciudades, es utilizado como herramienta para la segmentación y tematización de los recorridos. Se realza la identidad de los barrios y son una invitación para profundizar luego la visita a aquellos puntos  que llamaron la atención. Buenos Aires no es ajena a esa tendencia. El bus es una buena forma de recorrer el ámbito porteño en poco tiempo, visitar los principales atractivos y conocer algunos datos históricos y culturales de la ciudad.

El bus de dos pisos que desde 2009 recorre las calles de Buenos Aires, ofrece en sí mismo una propuesta que seduce. La metodología consiste en pagar un boleto válido por 24 horas (aunque también existe una variante para 48 horas) que habilita a realizar el recorrido total de una sola vez o a subir y bajar en cualquiera de las paradas ubicadas en los distintos puntos de la ciudad. El circuito completo demanda poco más de tres horas. En cambio, el tiempo destinado al tour varía de acuerdo al interés del turista, ya que es quien decide en qué parada bajarse y cuánto tiempo va a permanecer en cada una, antes de volver a abordar el micro.

 El punto de partida está en Diagonal Norte y Florida, a pocas cuadras de Plaza de Mayo. Luego, el circuito se continúa en el casco histórico, Congreso, La Boca, Puerto Madero, Recoleta, Palermo, el Barrio Chino. Son 25 paradas y un recorrido complementario que lleva al Aeroparque, Tierra Santa y la cancha de River Plate. Apenas se sube al micro, las guías entregan auriculares que se conectan al sistema de audio que permite escuchar información de los sitios que se visitan en ocho idiomas: alemán, árabe, español, chino mandarín, francés, hebreo, inglés, portugués o japonés.

El servicio es aceptable, y al final del recorrido, el turista priorizará haber obtenido un panorama amplio de la ciudad cuyo registro se atesora en la cámara fotográfica. Sin embargo, algunos aspectos podrían mejorarse. Al adquirirse el pasaje, el personal que expende el boleto indica el horario en el que el bus tiene que ser abordado. Esa programación puede sufrir modificación sin previo aviso, si la capacidad del micro está cubierta. Por otro lado, aunque existen advertencias que indican que la frecuencia de los micros, estipulada en 20 minutos, puede verse afectada por demoras del tránsito, las esperas pueden extenderse más de lo deseado, sobre todo en aquellas paradas que suelen ser más convocantes y que pueden requerir que se esperen varios micros antes de poder reiniciar el tour. Quizás lo más molesto es la falta de sincronización entre el audio y el recorrido. Mientras el turista observa un fragmento del paisaje, el audio describe otro. No menos importante es que los auriculares a veces no funcionan o sólo funciona una salida de audio, lo cual también entorpece el servicio.

La existencia de un medio de transporte para recorrer algunos de los principales puntos de interés turístico de la ciudad, es un recurso útil para la difusión de sus atractivos. Extranjeros, nacionales o porteños que deciden mirar la ciudad con la óptica de un turista, encuentran en el bus turístico una opción válida para pasear por sus rincones y sorprenderse con los datos curiosos que se esconden en las fachadas de edificios, plazas o monumentos. Si esa experiencia puede disfrutarse desde el inicio al final del recorrido, quiere decir que este colectivo te deja bien.

Más información en www.buenosairesbus.com

30/10/2012

www.solesdigital.com.ar

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