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Bombinhas

El tesoro escondido de Brasil

Texto y fotos: Desireé Galizia

Brasil le pidió al Caribe un pedazo de tierra en préstamo para sus moradores y éste aceptó, porque entendió que el sur también existe. Cuba estuvo de acuerdo en socializar belleza y calidez, tiraron una moneda y cayó en la península que ostenta la costa esmeralda…nombre consecuente con el color verde de sus aguas.

A poco más de 2000 kilómetros de Buenos Aires se encuentra Bombinhas, una playa que colma las expectativas de cualquiera que disfrute de los halagos de la naturaleza.  Mar transparente, calmo y templado, arena fina y blanca, rocas redondeadas, morros colmados de vegetación y pequeñas casitas de colores a lo lejos conforman el paisaje típico de toda la península. Destino ideal para descansar, con posibilidad de recorrer distintas opciones y dejarse sorprender por los matices del lugar.

La península está formada por un conjunto de playas que vale la pena conocer, cada una con atractivos distintos pero todas en consonancia con la armonía general del lugar: Bombas, una playa con colores familiares y una extensión de dos kilómetros, Bombinhas, cuyas aguas son las más cristalinas, Cuatros Islas, del lado sur de la península (desde donde se ven, valga la redundancia, 4 islas, y que es un poco más económica que Bombinhas para alojarse) y Mariscal, que junto con Canto Grande conforman las dos caras de una porción de tierra saliente semejante a una cola de pez.

Estas dos últimas son ideales si lo que se está buscando es paz y la menor cantidad de gente posible alrededor. Otra de las playas más conocidas es Porto Belo, desde donde zarpa un barco pirata cuyos marineros lucen atuendos a lo Jack Sparrow, que recorre la península y brinda la posibilidad de descender en la isla de Porto Belo, situada en frente de la costa, además de hacer una parada en Caixa D’aço, una pequeña bahía en donde uno puede zambullirse desde el barco, expulsado desde un simpático tobogán, y flotar a 5 metros de profundidad, teniendo ante sus ojos un maravilloso regalo natural.

Cuenta de leyenda que en la época de la conquista, un pirata perseguido por la corona portuguesa ancló su nave en esta bahía y se mantuvo escondido durante meses entre la maleza. Como nunca fue descubierto, los moradores del lugar bautizaron a la bahía como Caixa d’aço, que en castellano significa “caja de acero o caja fuerte”, mistificando la tierra como el lugar ideal buscado por un pirata para esconder sus tesoros. En la misma época, cuando Bombas y Bombinhas aún no poseían edificaciones circundantes, los lugareños notaron que el eco producido por las olas en la selva subtropical se asemejaba a los disparos de los cañones de los barcos. Como la playa siguiente producía un eco más suave, decidieron bautizarlas como Bombas y Bombinhas, respectivamente.

La música de Brasil a la que estamos habituados los argentinos es un claro reflejo del espíritu brasileño: cuando usted llegue debe dejarse invadir por esa energía que emanan los lugareños, caracterizada por su amabilidad y buen trato. Siempre va a haber alguien dispuesto a ayudar, a indicar, a intentar dilucidar las desinencias del portuñol que los argentinos no nos cansamos de improvisar
.
Para viajar a Brasil y no ser tragado por la diferencia 2.25 que existe entre el real y el peso argentino, lo ideal es comprar el pasaje –o en su defecto viajar en auto– y ocuparse del alojamiento una vez llegados a destino. Los hoteles y posadas que figuran en Internet superan el promedio de lo que se puede gastar alquilando o “alugando” un departamento que brinda la posibilidad de cocinar y ayudar un poco a la economía del turista.

El mar que baña la costa esmeralda es ideal para realizar buceo (mergulho), pero también hay otras actividades como la clásica banana y el parasail, un parapente tirado por una lancha que brinda la opción de ver el paisaje desde lo alto. Por la noche la opción gastronómica es variada, se puede optar por un restaurant sobre la playa en donde las porciones son abundantes, aunque no económicas. Si usted visita la península no puede irse sin degustar un lenguado o los clásicos secuencia de Camarao y bolinho de peixe. Los valores en un restaurant promedian los 40 reales por persona, pero también se puede optar por una comida rápida o “lanches”, donde dos personas comen por 20 reales.

La vida nocturna se centra en la playa de Bombinhas, en donde hay un boliche regenteado por cordobeses en donde pasan música argentina, pero también hay otros dos lugares en donde tocan música en vivo brasileña. Casi todos los restaurants tienen música en vivo todas las noches, ¡incluso los tenedores libres!

Sensación de libertad, descanso y armonía, imágenes con colores brillantes e intensos, brisa fresca por la noche, mar cálido que acaricia el cuerpo, llovizna a las seis de la tarde acompañada de arco iris. ¿Qué mejor regalo para sus próximas vacaciones?

26/10/2010

www.solesdigital.com.ar

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