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Belgrano: Barrio aristocrático con alma de pueblo

Barrio de Belgrano

Arq. Luis Romo
arquitectoromo@yahoo.com.ar

En la historia de éste barrio, podemos remontarnos a los años en los que Garay había repartido las suertes o mercedes. Alrededor de mediados del siglo XVII Francisco de Bernal, primer amojonador (agrimensor) de la ciudad, poseía 2 de esas suertes en éstos pagos.

Su dimensión total era de 700 varas (606 metros) de frente hacia el río por una legua (5196 metros) de fondo, teniendo como límites la calle La Pampa al sur, Olazábal al norte, J.G. de Artigas al oeste y la parte más alta de la barranca sobre el río hacia el este (actual Av. Vértiz).

Es en parte de ellas donde iría a fundarse el pueblo de Belgrano en 1855. Diversas sucesiones, ventas y cesiones llevan a que en 1726 se establecieran sacerdotes franciscanos con el fin de extraer piedra de cal y arena para utilizar en la construcción de la iglesia de San Francisco y otros conventos, con lo cual el lugar pasa a ser conocido como “La Calera”.

Al ser desalojados en 1774, dejaron una serie de construcciones entre las que aparece una iglesia  consagrada a la Inmaculada Concepción, cerca de La Pampa y 11 de Septiembre. Fraccionados, parte de éstos lotes fueron adquiridos por Juan Manuel de Rosas, quién los anexa a los que poseía en Palermo; con lo cual los límites de ese barrio llegaban hasta ésta zona.

Luego de la derrota de Caseros, en 1855 vecinos de Flores, solicitan al gobierno provincial la fundación de un pueblo en esas tierras. El 23 de noviembre de ese año, por resolución dictada por el gobierno de Valentín Alsina, queda dispuesta su fundación.

Su traza estaba delimitada por Monroe, Cramer, La Pampa y 11 de Septiembre. Su nombre fue asignado en homenaje al prócer de mayo, aunque también una antecesora suya tuvo tierras por éstos lados.

En 1857 comenzaron a adjudicarse los primeros lotes, llegando en 1872 a entregarse 400, entre los cuales estaba el del Dr. Valentín Alsina, gobernador de la provincia, hombre que fomentó bastante al pueblo, por lo que también se lo conoció como “el pueblo de Alsina”.

El tranvía tirado por caballos y los ramales “C” del ferrocarril Central y “R” del ferrocarril a Rosario, alrededor de 1870, fueron los que dieron un gran impulso a la localidad, que pertenecía al partido de Flores.

Barrio de Belgrano

Alrededor de 1860 los arquitectos Canale  erigieron la iglesia de la Inmaculada Concepción, y frente a ella (en Cuba y Juramento), funcionó durante un tiempo durante el año 1880 la sede del Gobierno Nacional, debido a problemas de índole política.

A partir de 1888 Belgrano, junto con Flores, pasan a formar parte de la Ciudad de Buenos Aires, declarada ya capital de la república. La zona había ido poblándose de inmigrantes de origen británico, alemán, francés, que construyeron hermosas y solariegas mansiones, muchas de las cuales son actualmente sedes de embajadas.

A principios del siglo XX,los espacios de la trama urbana fueron llenándose, y dentro del barrio fueron apareciendo distintas zonificaciones: Bajo Belgrano, sector de viviendas humildes, de las barrancas hacia el río; Belgrano R, sector de grandes mansiones y amplias calles. De Av. Cramer al oeste, y entre ambos alrededor de Av. Cabildo conocida como “Camino Real de las Carretas”, va a surgir el sector comercial del barrio.

Tranvia por Belgrano

La llegada del tranvía eléctrico y de gente buscando sectores de tranquilidad y espacios verdes, produjeron una reforma con respecto al valor de la tierra, que modificó al barrio a través de las décadas. Alrededor del ‘40, la colectividad israelita compra o construye edificios de departamentos de categoría. A mediados de los ’50, la masa compradora corresponde a las Fuerzas Armadas, lo que continuó hasta cerca de los ’70. Era el principio del fin del antiguo Belgrano.

En la última década del siglo XX, se genera alrededor de la calle Arribeños un asentamiento de personas arribadas del sudeste asiático, que da origen a lo que se conoce como “Barrio Chino”, lugar que adquiere gran importancia, inclusive internacional.

Pero pese a los cambios, Belgrano conserva con prestancia las Barrancas, con la glorieta y las fuentes; Cramer al oeste, con su imagen de barrio residencial, espacioso y aristocrático; los espacios verdes linderos al río. Lugares que recuerdan la búsqueda de tranquilidad de antaño.

20/11/2009

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