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Ushuaia

Lo siniestro hecho inesperado y sencillo

Dramaturgia y dirección general: Horacio Banega. Actúan: Horacio Marrassi, Claudia Mac Auliffe, Gabriela Farsi Martínez. Asistencia de dirección: Marcia Rago. Asistencia de producción: Vanina Fabrica. Diseño sonoro y música original: Federico Marrale. Arte e iluminación: Gabriel Ámame. Diseño y realización de vestuario y maquillaje: Lucila Fliess.
Sábados a las 22 en el Teatro Del Borde, Chile 630. Entrada $8 (estudiantes y jubilados $ 5).

El paso de comedia del encierro parece ser la primera postal que envía la puesta de "Ushuaia" a los que la ven. Dos personas, aisladas, con una convivencia donde no pasan cosas muy emocionantes, por lo menos en la superficie, se codean por temas tan confusos como añejos: los celos, la fuga, la fatiga de los cuerpos que se conocen, que no se descubren más y que tienen identificación igual que cualquier ropero.

Jana es una chica, con inquietudes por el italiano (el idioma) y con fuertes intensiones de viajar a Roma ¿para qué? No se sabe. Ella vive con un hombre algo mayor, Guillermo, que, como un genial escritor recluido y lejos del mundo en la búsqueda de la musa, se aisló en Bariloche donde espera que se le pase el temblor de manos que le imposibilita seguir con su arte, en lo que es una eminencia: falsificar firmas en pasaportes, cheques y demás utensillos capitales.

Se quieren ir juntos, a veces no, uno molesta al otro pero dónde meterse en un cuarto donde sólo hay una heladera con bebidas varias, una mesa con papeles, unos guantes de box, una percha con abrigos (uno algo metálico). Ese universo tan breve permite un cruce y un juego que va de la calma al peligro de ruptura por violencia o por aburrimiento. Todo en cuestión de segundos.

El cuadro, de por sí desolador (por lo pequeño, asfixiante) se enrarece con la entrada de Ethel, una excéntrica a la que no le importa nada besar a Jana y al instante querer cazar a Guillermo. O sea, además de la asfixia por la reclusión: el terror de lo espontáneo, del ser del que no se puede esperar que vea la agenda antes de proceder a una acción o de reprimir un deseo en cumplimiento de un compromiso.

Lo más interesante de esa confusión, de lo que puede vanagloriarse esta puesta, es que todo el tiempo sobresale, sin escapar un sólo instante, una historia policial que se cuenta completa, con misterio y hasta música y cambios constantes de iluminación (algo que no es tan común en las nuevas puestas) que inspiran verdaderas imágenes de cine. De hecho, hay un trabajo con la luz que permite diferenciar espacios y tiempos y que hace que los relatos muchas veces cobren mayor tonalidad y poder de emisión, ya que las representaciones no son sobreactuadas; las voces dicen en el momento.

Volvamos a la historia. Jana y Guillermo están en crisis de pareja. Pero aparece Ethel y mete un elemento extraño que devuelve un poco la acción de estos opacos, al comienzo, personajes. Las chicas se gustan, ellas lo buscan a él, todo se confunde, finalmente Ethel dice que es la esposa del hijo de Guillermo, que cayó preso y que por eso le tiene que poner el gancho a unos cheques para poder juntar unos pesos para liberarlo. Ahí empieza el enredo de dudas y complicaciones pero que finalmente se llega a una resolución (para nada la que uno puede esperar mientras ve la obra).

Al igual que el nivel de las actuaciones, el relato se resuelve en el momento, no se intuye en nunca de qué manera puede terminar esta historia.

Juan Grazide

22/04/2005

www.solesdigital.com.ar

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