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Mis Cosas Preferidas

Té para cuatro

Valeria Giorcelli
 

 

Por Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Con la actuación de Valeria Giorcelli. Escrita y Dirigida por Macarena García Lenzi. Diseño de escenografía e iluminación: Fabián Harsanyi. Realización escenográfica: Eugenio Tornadu y Federico Torres. Vestuario: Laura Ohman.
Teatro El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960, Buenos Aires. Tel.: 4862-0655. Funciones: Sábados a las 21hs.

Oda a la locura, la soledad y el soliloquio; la teatralidad revive al máximo en Mis Cosas Preferidas, obra escrita y dirigida por Macarena García Lenzi. En escena cuatro amigas de la adolescencia se disponen a tomar el té tras años de desencuentro. Mucho habrá por contarse para ponerse al día. Sin embargo, una de ellas, la anfitriona, es real; las restantes son ficticias. Tamaña empresa que la protagonista de este unipersonal, Valeria Giorcelli, carga sobre su espalda: convencer al auditorio de que la presencia escapa lo corpóreo.

Se trata de una bofetada directa a las estructuras de la lógica y un transe para el espectador que deberá sortear la incomodidad de saberse frente a alguien mentalmente desbordado -cosa que queda en claro ni bien Brenda (personaje interpretado por Giorcelli) pisa escena- y asumir el ejercicio de completar el sentido de la obra y de estos diálogos de la mente dirigidos a interlocutores ausentes pero cuyas respuestas se intuyen (o se construyen) y van dando formas a esos cuerpos vaporosos. Así, Brenda nos permite acceder a los pensamientos más recónditos de un personaje que discurre entre charlas, reflexiones, ocurrencias y desvaríos que bien podrían pertenecer a los que esquizofrénicos realizan a solas y a viva voz.  

Trabajada a partir de la creación de un ambiente tensionante y que va en un crescendo irrefrenable, el texto también permite el ingreso del humor que, al rescate y actuando como válvula de escape, nos saca, nerviosamente, de la incertidumbre de no saber cuál será el próximo movimiento de alguien que vemos ir perdiendo el mínimo sesgo de cordura que aún preservaba. Y Giorcelli hace verosímil la presencia de sus tres amigas al tiempo de que convence de que se está frente a alguien [trastornado] ante el cual el espectador no sabe cómo actuar o reaccionar, cuáles emociones demostrar y cuáles otras ocultar. Mientras, la trama irá desmarañando, cual sesión psicoanalítica, el porqué de la velada e irá corriendo los cristales que opacaban una verdad: la verdad.

Para nada es casual la elección de Giorcelli quien, además de ya haber trabajado con García Lenzi, sabe llevar y sostener con maestría y depurada técnica la hora que dura la obra y presenta un physique du rôle ideal para su personaje. Sus facciones por demás finas y elegantes sumadas a una piel de alabastro y una cabellera rojiza, le otorgan la impronta de una figura del cine de antaño (¿será el espíritu de Julie Andrews unas de las musas de camarín?) que la asemeja a esos personajes que entre aniñados y principescos –tal vez a aquellos de La Novicia Rebelde corriendo por la campiña de Salzburgo- parecería que debe aislárselos de las crueles verdades de la vida en pos de preservar su sensibilidad emocional.

Luigi Pirandello supo decir que la vida es una triste pieza de bufonería, dado que cada uno de nosotros tenemos, y sin saber bien el porqué, la necesidad de auto engañarnos constantemente mediante la creación de una realidad, distinta para cada uno de nosotros y nunca la misma para todos. Brenda supo construir una realidad de su vida, y la de sus amigas, que empieza a desmoronarse para dejar las ruinas: desechos de un relato que se erigen ahora más próximos a un llano que no es más que la realidad. Y hacer la realidad real para que esta no sea una burla es el viaje por el cual Brenda nos lleva bajo la sospecha de que la burla de la vida es saber que estamos en un mundo de desequilibrios y desequilibrados aunque creamos que los únicos de tal especie están confinados al ostracismo. Metáfora de la vida: Mis Cosas Preferidas pasa de la euforia y la excitación a la confusión y las convulsiones vistas como el preámbulo del fin. La vida, con sus aciertos y errores, puesta en un fast forward de una hora.

21/7/2016

www.solesdigital.com.ar

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