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Mágica

Desopilante y morbosa

Por Agostina Dattilo
agostinadattilo@hotmail.com

Dramaturgia y dirección: William Prociuk. Protagonistas: Julián Calviño, José Formento, Eduardo Iacono, Victoria Mammoliti, Lucrecia Oviedo, Marcelo Pozzi, Ezequiel Rodríguez, Natalia Salmoral.
Sala: Teatro La Tertulia. Gallo 826, Ciudad de Buenos Aires. Teléfonos: 6327-0303. Funciones: Sábados a las 23 hs. Hasta el 1º de mayo de 2010. Entradas: $ 35 y $25.

Un asesinato puede evidenciar las miserias de los seres humanos, tanto a sus autores como a sus cómplices, y sacar lo peor de cada uno. Salvarse a uno mismo, salvarse de la culpa y también salvarse de las rejas, sin parámetros éticos ni morales, y bajo la única guía espiritual de un gurú es, a grandes rasgos, el eje de Mágica, obra con texto y dirección de William Prociuk.

Es inevitable contener la risa, porque las situaciones bizarras y los diálogos imposibles ante el crimen son excelentes. Sumamente divertidos, aunque patéticos, sus personajes están muy bien logrados.

Ana y Carlos son hermanos y desde que él se divorció viven juntos. Él es un solitario cuarentón que aturdido por su fracaso, se encierra en su casa y su única diversión es molestar a chicas por teléfono, acosarlas e interrogarlas. Ana es una tarotista desdichada que se conforma con ser la amante de Marcos, un policía de la Federal, casado con Inés, una ingenua y dependiente mujer, a la vez amiga de Ana, a quién visita para que le tire las cartas. Está también Negroni, otro policía de menor rango, sumiso y lento, que ridiculiza a la fuerza. Joaquín es el guía espiritual de Ana, al que todos escuchan, respetan y endiosan. Por último aparece Lucía, una jovencita estudiante de psicología, que como telefonista del 110 atiende a Carlos y luego lo visita para “usarlo” como objeto de estudio en un trabajo práctico. Su buena intención le juega una mala pasada y, sin querer, la matan.

Se comete así un crimen que no quiso cometerse, quedan todos de alguna manera implicados, unos a otros empiezan a echarse culpas y todas las mentiras y todos los engaños comienzan a salir a la luz. Pero ante la desesperación hay algo que lo une y es la necesidad de tapar ese crimen. Entre tanta locura discuten la forma y esperan que la difunta, o mejor dicho su espíritu ―que se comunica con ellos a través de Joaquín― los autorice a deshacerse del cuerpo, de su propio cuerpo. Sin el melodrama de la famosa Ghost, de la que se burlan incluso al homenajearla, la obra resignifica el concepto de espíritu “bueno”, que lejos de buscar venganza, los ayuda a delinear el macabro plan.

Mágica es una comedia negra, con mucho humor, pero por momentos la escena se inunda de tensión y se percibe un clima hostil latente entre los personajes ―sumamente exaltados y excitados―. Más allá de los absurdos y su connotación hiperbólica, pone por lo menos en discusión los límites de los hombres. Aunque la culpa y el tedio sean más asfixiantes que la propia cárcel; aunque el precio sea tener que recordar todos los días ―y ya verán porqué― que mataron a una joven y destruyeron una familia. Ese será el castigo cuando nueve meses después alguien los visite y los condene a no poder olvidarse nunca de Lucía.

31/3/2010.

www.solesdigital.com.ar

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