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La voracidad

Shakespeare revisitado

Dirección: Javier Palomino Elenco: Juan Ciuffo, Gerardo Colonniello, Roberto Echaide, Mónica Fuino, Héctor Leza, Guadalupe Molteni, Martín Scarfi. TEATRO DEL ABASTO. Humahuaca 3549 Capital Federal. Tel.: 4865-0014. Entrada: $10. Viernes y sábados 21 hs.

Partiendo de una idea que está presente en "La tempestad", la posibilidad de hablar de la creación artística desde ella misma, como muchas de sus obras Shakespeare hace en esta obra una constante referencia al teatro a través de un juego de palabras que hacen referencia tanto al personaje como al actor en su oficio. Próspero podría ser pensado como creador, como Shakespeare, dice “Veo que esto continua, como mi alma lo apunta” Próspero, el mago, como quien decide las cosas que pasaran en esa isla imaginaria, Shakespeare como quien decide las cosas que pasaran en esa isla que es el teatro. También podemos ver como Ariel, un hada, una ninfa que realiza ahora las cosas que Próspero le pide, pero que antes estaba a las ordenes de Sycorax, que cumple los deseos de quien sea su amo “para actuar a sus ordenes terrenales y odiosas” Nuevamente ¿las ordenes de quien? ¿Quien actúa el actor o Ariel? La obra de Shakespeare está plagada de estas referencias lingüísticas, "La Voracidad" retoma este juego, en donde se entra y se sale constantemente de la obra, y da un paso más (sin pensarlo evolutivamente)

Primera imagen, un espacio prácticamente vacío, solo encontramos sillas. Un segundo momento, ese escenario despojado se llenó de seres humanos, algunos se ubican en las sillas que forman un cuadrado, otros, tiempo después ingresan al cuadrado y con voracidad comienzan su tarea. Ariel, o los tres actores que representan a Ariel, colocan una suerte de alfombra cuadrada que lleva inscripta el nombre de la obra de Shakespeare "La tempestad", claro, recordemos que es Ariel quien crea la tormenta para Próspero. Son los actores quienes recrean la obra a pedido del director.

Ahora, se abre un nuevo interrogante ¿Qué podría hacer el mago sin sus esclavos / actores, que recreen? Entonces aparece el actor sublevado, el actor nato que no necesitaba de las órdenes del director para crear, Calibán. Desde el comienzo vemos a Próspero y a Calibán peleando por dominar esa pequeña isla, los vemos luchar verbal y físicamente pero ¿quiénes pelean los actores o los personajes? o ¿por qué pelean esos hombres? Estas preguntas son tan confusas como los son las razones por las que suceden las cosas en escena, cuidado, no por un error de dirección, sino todo lo contrario, por una decisión, es un desorden, creado, producido, logrado. Es la manifestación de una confusión que no puede ser aclarada.

Lo que sí queda claro es que la violencia está presente, para todos los que estamos en esa sala. Violencia que se manifiesta desde el comienzo cuando por ejemplo, una de las actrices, representando un papel que no encontramos personificado en la obra de Shakespeare, aparece en escena, Mefisto. Todos seremos violentados por ella, su poder es explicito y no duda en hacérnoslo notar. Ellas nos mostrarán como puede manipular a los actores y como puede modificar nuestras emociones, las de todos. Ella no dudará en mirarnos de frente. Abriendo otro aspecto a la propuesta shakesperiana, siempre habrá alguien que domina a quien piensa que domina, porque Próspero es sumiso frente a ella.

Mefisto se muestra y luego desaparece para dar lugar nuevamente a la violencia entre los actores, esos que por momentos parecen representar los personajes shakespireanos y por otros parecen representarse a ellos mismos. La tensión irá aumentando hasta el grado en que parecería que son los actores los que se ven obligados a terminar la obra, ya no soportan más la agresión. Próspero será uno de los primeros en manifestar ese deseo, irónico ¿no? Quien parecía dominar desea salir del juego. Confundido salta de lo que seria el primer acto a el epilogo de "La tempestad", mientras la actriz que representa a Miranda le remarca su equivocación. ¿Será, efectivamente un error?

Porque podría ser una necesidad del actor. Uniéndose aquí nuevamente a la fabula de "La tempestad", cuando la actriz toma el libro para recordar al actor el segundo acto, encontramos también a un Próspero al que le quitaron su magia, y me pregunto si esa corrección no le esta quitando al actor su poder. O sea, en el momento de la creación realmente el texto fijo ¿tiene importancia? O como dice Grotowski ¿lo importante es encontrar el arquetipo del que habla la obra? Constantemente estaremos entrando y saliendo de "La tempestad" dentro de "la Voracidad", tomará, por momentos el texto alejándose de él por muchos otros, pero nadie podrá escapar a la agresión. Uno a uno los personajes y con ellos los actores son atravesados por ella, como lo son los espectadores de manera colectiva. Ni siquiera Próspero, el mago lo podrá huir, ¿habrá podido Shakespeare? ¿Puede el artista escapar de esta agresión, de este dolor?

Parecería que la respuesta es que no, de hecho Shakespeare siguió escribiendo hasta morir, los actores siguen representando la obra, porque los espectadores, seres activos en el momento de creación, seguimos yendo al teatro. ¿Es acaso más violento estar que alejarse? ¿Se puede escapar cuando estamos inmersos en ella? Cuando decide el actor/ Próspero abandonar su papel y ofrecérselo a otro actor (a uno de esos que lo presionaban) cuando por fin lo dejan decir el Epilogo, no puede sostenerlo. Retomado ese juego meta teatral de La tempestad, El Ojo del Caos hace visible un nuevo aspecto de esa teatralidad que durante mucho tiempo se intentó mantener invisible: la violencia que aceptan vivir los artistas en el momento de la creación. Los espectadores nos retiramos y la isla se torna improductiva.

Lix

15/11/2004

www.solesdigital.com.ar

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