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La Música

Los amantes resignados de Marguerite Duras

La Musica, de

Autora: Marguerite Duras Dirección: Silvio Lang. Traducción: Mirta Rosenberg y Jaime Arrambide Elenco: Silvina Fernandez, Diego De Paula, Victoria Panelo, Matias Straffe. Funciones: domingos a las 20.30hs. Lugar: Carbonera (Balcarce 998) Reservas: 4362-2651. Entrada: la entrada será de $10, y los descuentos a estudiantes y jubilados serán del 50%.

Silvio Lang presentó "La Musica" en el festival de Tintas Frescas del 2004, pero todavía en proceso de compaginación. Este año en la “Carbonera” la obra es un producto terminado (otorgándome el lujo de hablar de terminación en arte y entendiendo que el proceso de significación es infinito) con un mayor acercamiento a la poética de Marguerite Duras.

"La Música" de Marguerite Duras, nació como encargo de la televisión inglesa para una serie titulada "Love Stories" en 1964, un año después fue la obra de teatro y después la película. En ella encontramos una vez más el tema que atraviesa toda la obra de Marguerite Duras: los amantes que se separan, el deseo insatisfecho. Las parejas que presenta siempre, por diferentes circunstancias, terminaran disolviéndose. En este caso Anne-Marie Roche (Silvina Fernández) y Michel Nollet (Jaime Arrambide) se encuentran en un hotel, lleno de recuerdos, para terminar su divorcio y una vez mas ella y él se separarán, cada uno retornará a su nueva pareja, a esos otros que no podremos conocer, que no nos interesa conocer.

Las obras de Marguerite Duras poseen una profunda complejidad para su representación en cuanto a la musicalidad de la palabra hablada, sea por el manejo del tempo implícito en la escritura, por los silencios o por los tonos en las voces de los personajes. En la producción Duras, nada de esto es un simple recurso estilístico sino que llega directo al corazón de su poética, que podríamos definir como de la fractura. Ella caracteriza a través de estos elementos a sus siempre vencidos personajes, su aspecto físico está virtualmente presente, pensamos en sus mujeres como delgadas y de tez blanca, limitando la selección de actores. También define la relación de estos personajes; los silencios serían esos momentos en donde se manifiesta que “no dicen” y “no hacen” lo que quieren decir y hacer, y al mismo tiempo en esos espacios es donde Marguerite se hace escuchar.

El tempo, que parecería ralentado al máximo en especial cuando se encuentra atravesado por repetitivos momentos de silencios y de pausas, es comúnmente representado como una lentitud en los diálogos, corriendo el riesgo de entrecortar la musicalidad de la obra.

Por lo tanto para poder respetar la complejidad de la obra es necesario entender la subjetividad de estos personajes, o de este motivo “durasiano” que se ve incansablemente a través de toda su producción, como si Marguerite buscara romper con esos silencios, y fallará, como fallan sus personajes en satisfacer sus deseos.

Silvio Lang, llevando la obra a escena con muy pocas modificaciones, logra sutilmente que sus actores manejen este tempo y este “no decir” de una manera sorprendente, haciendo notar en esto el entendimiento profundo de la poética. En la “Carbonera” se podía escuchar como sonido de fondo el ruido de la calle, debido al silencio generado por la obra enfatizando lo que sucedía en escena.

Se recrea el lobby del hotel en Evreux con pocos elementos, absorbiéndonos en el universo imaginativo de Duras a través de ese escenario y de esos actores que no nos llaman, pero que tampoco nos dejan escapar. Su insatisfacción ahora forma parte de la nuestra, no podremos tomar parte por ninguno de ellos porque ambos son parte de un mismo deseo.

Como dice Lacan “Marguerite Duras es la raptora y nosotros somos los raptados” y en un momento de la obra ella nos habla directamente a los espectadores, lectores, actores, directores. “Sabemos que cierto fin es inevitable… pero sabemos también que se puede no proclamarlo, conocemos… el tercer acto” La Música tiene dos actos y con un tenue manejo de la luz los personajes proclaman el final de la obra, la dejan desvanecer, no podremos conocer el tercer acto. Todo esto sin satisfacer nuestro deseo de que ellos realicen el suyo.

Lix

15/4/2005

www.solesdigital.com.ar

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