Teatro

NovedadesArchivo

 

Un enemigo del pueblo

Arde brillante en los bosques de la noche
Próximo
 
 

 

“Gracias por volar conmigo”, de Fernando Peña

Menos mal que no es en serio

Por Claudia Rojas
claudiarojas2309@gmail.com

Unipersonal de Fernando Peña. Viernes a las 21 y domingos a las 19 hs. Entradas desde $30. Teatro Margarita Xirgu, Chacabuco 875, Buenos Aires. Informes: 4300-8817 / 4307-0066.

Fernando PeñaEn “Gracias por volar conmigo” Fernando Peña propone imaginarnos una tarde de domingo, como conocidos, en su casa. Nada de intelectualizar la propuesta ni de encontrarle un sentido más allá de lo presentado; esto es puro entretenimiento. Pero entretenimiento ingenioso al fin.

Monólogos burlescos nos guían por la Terminal de infortunios viajeros con los que todos nos hemos cruzado a la hora de embarcar un avión. Sin embargo, esta experiencia nos es relatada bajo el punto de vista de una tripulación pintoresca: azafatas de toda índole y la presencia confortante de la conocida cubana Milagros Dolores Guadalupe López.

Este viaje recorre un número de estereotipos que denotan la gran destreza actoral de Peña. Una destreza que busca un sentimiento de familiaridad expresada con su público tanto durante el espectáculo (notable en las interrupciones espontáneas por el mismo público mediante quejas burlonas o ansias de participación) como después. De hecho, muchos de los efectos de sonido que acompañan estos monólogos son idénticos a aquellos que se escuchan en la radio todas las mañanas. Éstas le brindan al espectador (o fiel seguidor de Peña) un sentimiento de comodidad; un formato conocido que nos lleva a un ámbito familiar matutino, a sentirnos como él nos propone: como en casa.

Una vez cruzada las puertas del teatro, hemos de recordar la animalada que implica ser un pasajero: un ser humano, un Rodolfo o una Marta cualquiera que dejan de ser persona para volverse los seres más molestos de la tierra – o mejor dicho, el aire.

Sin duda que esta obra no intenta ser más que mero entretenimiento para el público, pero es interesante cómo el travestismo está ocupando, cada vez más, un lugar importante en el escenario del espectáculo argentino.

Esta personalidad barroca trasciende la preferencia sexual; es un personaje que “posee lo mejor de los dos mundos” como declaró Peña en uno de sus monólogos y que representa todo exceso en un envase: dramatismo, moda, vicio, orgullo, sinceridad brutal, entre otras cosas. Una personalidad pretexto que, al ser el exceso su condición de existencia, le es perdonable la opinión ilimitada; y nada deleita más al público, que reírse ante una realidad enunciada crudamente por un personaje que al ser límite y en algunos casos, marginal por definición, posee toda la licencia social para decir lo que nosotros tal vez pensemos en la intimidad.

¿Será la figura del travesti una especie de Tiresias burlesco en el entretenimiento argentino? Tal vez. Ambos poseen una cualidad andrógina y una especie de conocimiento que, en este caso, busca ser tanto medio de anagnórisis y catarsis a la vez. Un medio por el cual buscamos reconocer ciertas bestialidades de la naturaleza humana y reconciliarnos con ellas por medio de risas.

Cabe advertir que no es la intención de quién escribe hacer parecer esta obra más de lo que es: entretenimiento. Pero vale la pena detenerse a pensar un poco sobre esta tendencia; encontrar un posible por qué respecto a la presencia de estas figuras cómicas galardonadas cada vez más en el espectáculo argentino como Antonio Gasalla, Florencia de la V, y el personaje en cuestión: Fernando Peña.

Tanto Tiresias como estas figuras poseen una función esencial en el teatro. Estos señaladores extraordinarios relativamente marginales (por ceguera o cualidad histriónica), cuentan con una astucia particular, una sinceridad tajante que perfora todos los estratos sociales y nos conducen hacia un espejo común. Peña ha rendido homenaje en una oportunidad a Antonio Gasalla con su graciosa y medicada azafata Estela. Es claro que a pesar de lo vacío que busca ser este tipo de entretenimiento, es destacable su calidad actoral y el hecho de que, sea jugando o enserio, tiene algo interesante que decir.

Me dicen que soy maniática pero cómo les conviene…” enuncia Peña ante un público efusivo que lo aplaude con cariño entre guiños y pícaras osadías.

7/4/2008

Notas relacionadas:

"La burlona tragedia del corpiño", de Fernando Peña

Fernando Peña: ¿duro sarcasmo o entretenimiento liviano?

www.solesdigital.com.ar

Lo más visto de Teatro
El Farmer Spectrum Dance Theater Mísia