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Los cuatro cubos

Universo pictórico en escena

por Lix

Dirección general: Pablo Bontá y Héctor Segura. Intérpretes: Pamela Vargas Milla y Héctor Segura Escenografía y vestuario: Alejando Mateo/ Realización de vestuario: Cecilia Holecek Cubos: Héctor Segura.
Funciones: viernes, a las 21 hs Lugar: El Kafka -Lambaré 866- Capital Federal. Reservas: 4862- 5439 Entrada: $12 / estudiantes y jubilados: $6.

Cubos - MondrianUtilizando la estética de Mondrian la compañía Búster Keaton logra llevar a escena con un impecable uso de la temporalidad y del cuerpo la obra de Fernando de Arrabal.

Fernando Arrabal, dramaturgo, cineasta y poeta español, que como muchos de los escritores pertenecientes a la poética de la absurdo, eligió el francés como lengua para sus obras. En "Los cuatro cubos" (de Fernando Arrabal), dirigida por Pablo Bontá y Héctor Segura, nos encontramos dentro de un universo que parecería salido de un cuadro de Mondrian; en él dos personajes, una mujer (Pamela Vargas Milla) y un hombre (Héctor Segura), que entre cuatro cubos se conocen, juegan, se pelean, se amigan y nos revelan, en sus imprevisibles actos, las estructuras bajo las que nos relacionamos.

La elección estética de la puesta no es para nada inocente sino todo lo contrario. Bajo la misma simpleza de elementos, y rigor geométrico en entre ellos, con los que el artista Holandés trata sus obras pictóricas, Arrabal trabaja Los cuatro cubos. La diferencia es que el primero explora las relaciones de los colores elementales y el segundo la relación entre contrarios, el amor y la crueldad, en medio de un juego aparentemente infantil. Ambos crean un mundo abstracto en donde buscan reflejar las leyes puras de la naturaleza, exigiendo a los espectadores una nueva actitud ante lo representado. Una clara invitación al espectador a estar dentro de la obra, permitiéndonos llenar esa abstracción con nuestras propias experiencias, el peligro de usar la palabra “llenar” implica una idea de vacío de contenido que no es tal.

El silencio aporta gran parte de esta abstracción e inclusión del público en la obra, alejándonos de toda posibilidad de intelectualizar lo que sucede nos acerca un amplio trabajo sensorial. Esto exige una mayor búsqueda de lo corporal como materia de expresión, que en esta puesta es impecable y sincrónica, tanto en el trabajo individual de cada actor como en el grupal. La compañía Buster Keaton comprendió la importancia de la rigurosidad bajo la que debe ser trabajado el teatro del absurdo para lograr significación. Haciendo de la obra una ceremonia, debido el grado de concentración que requiere, para acceder así otro nivel.

Es allí donde reside la genialidad, esta estructura rigurosamente matemática se esconde bajo una superficie de comicidad y de liberación de lo corporal, acercándose a una total indiferencia por los criterios de gusto y de valores, exaltando las pulsiones, atrayendo y no dejando escapar al espectador. Es allí donde este se libera, dejándose arrastrar hacia la ordenanza que tiene la poética de Arrabal en la profusión dionisíaca.

3/6/2005

www.solesdigital.com.ar

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