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Belleza Cruda

Cuando lo horrible imita a lo hermoso

Por Alicia Nieva
alicianieva@hotmail.com

Dramaturgia: Bernardo Cappa, José María Muscari. Dirección: José María Muscari. Intérpretes: Mariana Anghileri, Paola Barrientos, Dolores Fernandez, Armenia Martínez, Julieta Ortega, Martín Piroyansky, Alejandra Rubio, Julieta Vallina.
Futura Ciudad Cultural Kónex, Sarmiento 1543. Miércoles de febrero a las 22 y 23 hs.

Belleza cruda, la instalación teatral de Jose Maria Muscari se presentó en el Festival de Verano Porteño. La ciudad cultural Konex fue el escenario donde la belleza y la violencia se dieron cita.

Ver una obra o instalación teatral de Muscari se convierte en una tarea para entendidos. Si uno quiere quedarse con algo más que el impacto inicial que produce la provocación pura, Bataille arroja una luz en su obra el erotismo: "El ser humano constantemente se da miedo a sí mismo. Sus movimientos eróticos le aterrorizan."

En “Belleza Cruda” recorremos guiados por un fauno las fantasías sexuales de siete mujeres. Madres todas de este ser mitológico que simboliza la naturaleza salvaje y retoza en los campos y selvas con las ninfas. Martin Piroyanski es el hombre con extremidades de cabrito que indaga en la obscenidad de los cuerpos. Las otras, las mujeres, visten lencería transparente y se menean abrazándose a cortes de carne fresca, con los dedos manchados de sangre. Alejandra Rubio lleva sobre su torso desnudo una cámara de fotos. Ella es el voyeurismo. Mastica como un chicle la res que sostiene con desparpajo, y relata su experiencia de sexo virtual a través de internet.

Lesbianismo, incesto, abuso, zoofilia, prostitución, voyeurismo, cada una de las mujeres es un ser al que lo conmueve los movimientos de la pasión. Animalidad o exhuberancia sexual que se traduce en miseria.

Muscari indaga a través de sus personajes degradados, la pasión que en su radicalidad sólo produce desavenencia y perturbación. Su instalación teatral busca romper la distancia espectador-espectáculo. La fórmula que ya ha venido ensayando en la mayoría de sus obras. Imágenes viscerales y directas conforman un fresco sobre el deseo saciado hasta el exceso. Una de las actrices se encuentra sumergida en una bañera y usa un costillar de vaca como remo. Otra pasa por la cuchilla una costeleta y luego la licúa para verterla en vasos que ha de beber.

La carne es exhibida con obscenidad . Es la perturbación que altera el estado de los cuerpos (que se supone conforme con la posesión de sí mismos) de la individualidad firme y duradera .

La fragmentación de los relatos, la dinámica de los personajes, busca el cachetazo, la incomodidad de encontrarse desnudo involuntariamente frente a una multitud. Más que con un concepto, quien vaya a ver esta obra se quedará con una sensación corporal. Algo asi como un escalofrío.

23/2/2004

www.solesdigital.com.ar

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