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Maximus Festival 2007: Noche de furia

Maximus Festival 2017

Noche de furia

Por Mariano García
@solesdigital

Prophets of Rage fue el pico de tensión de la edición 2017 del festival Maximus, que tuvo lugar ayer en Tecnópolis con la presencia de 15 bandas en tres escenarios, y donde el supergrupo de rock y hip hop se destacó por sobre la oferta mayoritariamente metalera.

El combo integrado por los Rage Against the Machine Tom Morello (guitarra), Tim Commerford (bajo) y Brad Wilk (batería); más los raperos Chuck D (Public Enemy) y B-Real (Cypress Hill), tomó por asalto el escenario durante una hora y media con una lista de éxitos de RATM como eje, un poco de hip hop y una versatilidad musical que los destacó por sobre el resto de la jornada.

El tema que da nombre al grupo dio inicio a su set, un clásico del hip hop de los años ’80 de Public Enemy reconvertido en el leit motiv de esta “banda de sonido de la resistencia” global, con una instrumentación típica de RATM con riffs y líneas de bajo que se complementan naturalmente con la discografía de la banda de rock.

Luego sí, lo que la mayoría del público fue a buscar: los éxitos anteriormente embanderados bajo la voz de Zach de la Rocha, ahora cantados por dos de sus grandes mentores e inspiradores. Así sonaron fuerte “Take the Power Back”, “Bombtrack”, “Guerrilla Radio”, “Sleep now in a fire”, entre otros.

B-Real toma el liderazgo vocal por su tono nasal, mucho más cercano al original de Zack, mientras que la profundidad barítona de Chuck D sirve como apoyo. También tuvo su momento para lucirse con sus canciones de Cypress Hill, como “How I Could Just Kill a Man” (en una paradójica versión donde canta él mismo el cover rokero que en su momento hiciera Rage Against the Machine con su formación original).

El pasaje más rapero del set oficia como descanso, ante el desconocimiento del público de todo lo que no sea rock, para luego dar paso a un sorpresivo cover de “Seven Nation Army”, el estreno de un tema original de la banda “Unfuck de World” (a ser incluido en su próximo disco) y un cierre a puro grito masivo de “fuck you, I won't do what you tell me” con “Take the power back”.

Satanismo pop y pogo primaveral

El festival había comenzado a levantar volumen temprano, con satanismo y pogo primaveral al sol. Con su tercer Papa Emeritus al frente, y sin siquiera usando el atuendo papal, los suecos de Ghost dejaron sabor a poco. Su diabólico “Year Zero”, con coros góticos invocando a Satanás y Lucifer, no surtió mucho efecto en un entorno soleado promediando las 4 de la tarde, y con la banda más inclinada a su costado pop que al black metal.

La parte alta del Maximus 2071 comenzó con Rob Zombie, sacrificado por la grilla y teniendo la responsabilidad de ponerle interés a la programación desde temprano. Y como buen performer que es el viejo Rob, cumplió con creces. Hits de su grupo emblemático, White Zombie, encendieron los primeros pogos de la tarde, encendiendo al público con los potentes “Super Charger Heaven”, “More Human than Human” y “Thunder Kiss 65”; y soprendiendo con el cover de The Ramones “Blitzkrieg bop”.

El carisma del frontman de 52 años cubrió varios baches de su carrasposa voz. Hubiera sido ideal apreciar la puesta en escena de cine de terror y Clase B de la banda ya con la noche cubriendo el predio de Tecnópolis, con un marco más propicio para disfrutar de los permanentes cambios de vestuario e instrumentos customizados.

En ese sentido, Five Finger Death Punch funcionó como una pausa en la intensidad de la programación. Ni por trayectoria, convocatoria o actualidad merecerían estar por encima de una leyenda como lo es Rob Zombie. Por supuesto estuvieron sus fans bien adelante del campo para brindarles apoyo en el que fue el primer show de la banda en cinco meses. Pero la mayoría del público aprovechó para sentarse, comer, tomar y comprar merchandising (y en este sentido, fue una movida inteligente por parte de la organización, para dar un respiro y gestionar la intensidad de las propuestas).

Pisando las 7 de la tarde, Slayer no dejó más lugar para la tranquilidad o la dispersión. El volumen y distorsión alcanzaron sus niveles más altos de la jornada, impidiendo que nadie pudiera ser indiferente a la pared de metal pesado que construyeron los liderados por Tom Araya.

Tuvieron que pasar unos minutos para luego de Slayer, acostumbrarse a los matices y variaciones de Prophets of Rage. Tom Morello fue sin dudas el mejor músico en pisar los escenarios en esta edición del Maximus, y las variaciones rítmicas del funk sumadas a los beats de DJ Lord agregaron nuevas dimensiones a las cuales el público metalero no está muy acostumbrado.

El cierre estuvo a cargo de la banda más popular del lineup, Linkin Park. Ver su versión inmadura y lavada de rap metal, inmediatamente después de quienes son los padres fundadores del género, fue como volver al colegio secundario luego de graduarse en la Universidad. Tener como precedente a dos de las voces fundamentales de la era dorada del rap como B Real y Chuck D no fue  una tarea fácil de sobrellevar para la voz eternamente adolescente de Chester Bennington. Lo mismo para el resto de la banda, que sin embargo hizo que el segmento más joven del público los acompañara hasta el final de la noche, con los medidores de energía ya en niveles promedio.

7/5/2017

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