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Artic Monkeys: no se suspende por lluvia

Por Andrés Enriquez Dibós

Alex Turner - Artic Monkeys

La tarde vestida de noche otoñal estaba expectante. La ansiedad del público se fundía con un cielo deseoso de abrir las compuertas de la tormenta del siglo. Miles de fans sub 23 gritaban y saltaban presagiando la inminente entrada de su banda preferida.

Los cánticos iban desde “Olé, olé, olé, Artic, Artic”, pasando por “Olé, olé, olé, Monkeys, Monkeys” hasta el creativo “Olé, olé, olé, monos, monos”.  Desafortunadamente, nunca lograron ponerse de acuerdo. Más allá de la anécdota, los primeros punteos de guitarra llegaron a la hora pautada para empezar a desenredar tanta agitación y poner un estadio casi lleno a vibrar al ritmo de los Artic Monkeys.
 
Allá en la lejanía quedó la primera presentación de la banda en 2007, cuando unos niños adolescentes vinieron a presentar sus dos primeros discos ante un colmado Luna Park. Basta con escuchar el estruendo que causaron los riffs machacones del tema apertura Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair para dejar en claro que esa adolescencia fluorescente se perdió en el tiempo, dando paso a una sólida y madura banda que sabe cargar con el peso de ser una gran banda de rock.

Detrás de la embestida del comienzo, los británicos se remitieron a una ajustada versión de Teddy Picker. Luego, sobrevendrían hits de su etapa más conocida como la eléctrica Brianstorm y el rock sofocante de The View From the Afternoon y I Bet You Look Good on the Dancefloor, temas que parecerían haber sido sacados del molde del pogo rockero. No faltó Crying Lightning, canción de su tercer disco donde ya mostraron rasgos de crecimiento musical con un trabajo más oscuro.
 
La metamorfosis del look hizo eco en el líder de la banda, Alex Turner, quien lució pelo corto engominado estilo punk, empilchado en una rockerísima campera de cuero negro de cuello, dándole un aire un tanto altanero e intimidatorio. De aquel joven de tímido de cara aniñada, no quedan huellas. Dejando de lado la reseña de moda, el recital siguió su imparable ritmo con temas de su último disco como Brick by Brick o las recientes Evil Twin y R U Mine?, canciones lanzadas en Internet, totalmente fuera del circuito comercial tradicional. Podría uno criticarles que en el setlist faltaron clásicos fundamentales como Fake Tales of San Francisco o Certain Romance, o quizás algún otro tema de su último disco, pero los tiempos de los festivales suelen ser estrictos.

Ver a los Arctic Monkeys en vivo puede ser una experiencia parecida a ponerse a escuchar uno de sus álbumes. Esto no se debe solamente a que la banda suena muy bien en vivo, sino porque además de que los muchachos no dan respiro entre tema y tema, la interacción con el público se reduce casi a la nada.  Por eso mismo, a pesar del temporal que arreciaba Buenos Aires y los muchos que buscaban una pequeña guarida en el estadio, la banda prácticamente no hizo comentario al respecto. Como si fuesen un todoterreno, los ingleses cerraron fríamente la mojada noche con la melosa Suck It and See y los ya clásicos Fluorescent Adolescent y When the Sun Goes Down, en un show corto pero contundente, para apaciguar, junto a la lluvia impiedosa, tanto delirio adolescente.

6/5/2012

Foto: Télam

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