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Por una escuela más justa
La escuela de las oportunidades. Francois Dubet
 

 

Por Mariano García
@solesdigital

Libro: La escuela de las oportunidades. Autor: François Dubet. Editorial Gedisa. Colección Punto Crítico. 89 páginas.

A partir de la problemática de la equidad y la igualdad en el sistema educativo, François Dubet lleva la discusión hacia el mismo seno de la ideología liberal. Desde un punto de vista que considera que la escuela no está, ni debe estar, aislada del resto del sistema social en el que funciona, el especialista francés plantea interrogantes acerca de los presupuestos que se derivan de la igualdad de oportunidades, y la legitimidad en las diferencias que de ella se derivan.

Si bien el objeto de este ensayo es el sistema escolar, sus planteos pueden hacerse extensivos hacia el mundo del trabajo, la economía, y todos los ámbitos sociales que se rijan por principios competitivos. El autor incluye al sistema educativo dentro de dicha lógica competitiva y económica, en la cual los títulos son bienes escasos, y donde sólo una elite alcanza los puestos más elevados.

El objetivo de Dubet no es abogar por una escuela idealmente perfecta, sino por una escuela lo más justa posible (o como él mismo corrige, “lo menos injusta posible”). El primer cuestionamiento que hace, es hacia el principio que está en la base del sistema educativo republicano y moderno: el de la igualdad meritocrática de oportunidades. Según este principio, si todos los ciudadanos nacen en iguales, la justicia en materia educativa se alcanzaría con garantizar el acceso universal y gratuito para todos. Luego, las diferencias que vayan surgiendo entre los más capaces, y los menos favorecidos, estaría determinado por el mérito de cada estudiante. Por lo tanto, si las “reglas de competencia” son objetivas y justas, las desigualdades que surgen al interior de la escuela, y que marcan de por vida a los estudiantes, también pasarían a ser justas.

El autor no cuestiona el principio de la igualdad de oportunidades, pero dice que por sí solo no es suficiente, ya que este principio (jurídicamente incuestionable) deja de lado el hecho fundamental de que la escuela es parte de una sociedad que es desigual. Preocupado por la suerte que les repara a los “perdedores” de la competencia educativa, a los menos favorecidos, Dubet postula que la escuela debe hacerse cargo de las desigualdades sociales que condicionan a los alumnos incluso antes de su entrada al sistema educativo.

Para ello, agrega tres principios de justicia complementarios: el de la igualdad distributiva de las oportunidades (velar por la equidad distributiva de las oportunidades, incluso dando más a quienes menos tienen); el de la igualdad social de las oportunidades (que se preocupa no solo por la excelencia de los vencedores, sino por el destino de los vencidos); y finalmente el principio de igualdad individual de las oportunidades (en lo referente a la utilidad de los estudios y la formación de los sujetos).

Acertadamente, Dubet no se resigna a que la escuela deba reproducir las desigualdades sociales, ni que sea una isla ajena a las injusticias que la rodean. Parte de que la realidad es como es, y no acepta que deba mantenerse en sus aspectos negativos. Para hacer que la sociedad sea lo menos injusta posible, apuesta por una escuela cada vez más inclusiva.

26/7/2006

Notas relacionadas:

"Los Herederos", de Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron

"Políticas de Comunicación y Educación", de Francisco Sierra Caballero

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