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Milo Lockett: El artista que se inventó a sí mismo
Milo Lockett

Texto y fotos: Jules Aymale

En su Espacio de Arte en Palermo, donde las paredes explotan con el color de sus obras, Milo Lockett nos recibe y nos habla un poco de arte. Este artista chaqueño de 44 años logró alcanzar una identidad pictórica hoy reconocida y valorada en el circuito del arte. Nos empieza contando sobre su próximo proyecto en Espacio DADA donde va a estar realizando una intervención en vivo y exponiendo “un popurrí de lo que fue el último año de mi obra”.

Milo, nos contabas que todavía no tenés en claro de que va a tratar la intervención en Espacio DADA,  ¿no sos de programar tus obras?

No, no programo, no tengo un esquema de trabajo claro, generalmente arranco y trabajo. Improviso y todos los días trabajo igual, me aburre mucho pensar algo que voy a hacer y cuando llego al hacer ya estoy agotado.

En este caso vas a hacer una intervención tipo mural, pero trabajás diferentes soportes y técnicas como podemos ver acá en tu espacio. Contame en lo que hoy más te divierte trabajar y en lo que estás incursionando actualmente.

Estoy volviendo al papel, que lo habia dejado un poco los últimos años y otra vez me volvió a interesar. El público te va marcando un poco, yo había dejado de pintar en papel porque veía como el mercado estaba un poco saturado y ahora hay una demanda otra vez de papeles. Ese propio mercado que una vez dice una cosa, después se contradice y viene a buscar lo que antes no quería. Pero a mi el papel es el material que más me seduce de todos. Haber encontrado esa cartulina con la que yo pinto, una cartulina en base que es la que se usa para cajas de medicamento, es un papel que tiene una función diferente, que se plastifica , que tiene otro cuerpo, y yo lo trabajo como si fuera una madera o una tela. En la tela ya me dejó de interesar un poco la pintura, ahora me interesa más el collage, y estoy trabajando mucho con los botones, buscando un poco más de textura. Pero todavía no le encuentro bien la vuelta, es un trabajo que está en proceso,  a pesar de que la gente lo aceptó rápido, las primeras obras que se trabajaron ya se vendieron.

Al tener una formación autodidacta, ¿qué opinión tenés respecto a la formación académica de los artistas? ¿Hace a la diferencia o da lo mismo porque cualquiera puede ser un artista hoy?

Yo creo que las academias y la formación académica están medio atrasadas, tienen un discurso sobre el lenguaje que no está actualizado, como fuera de contexto. Hoy pasan otras cosas en el mundo, se globalizó todo, y las academias quedaron en otra página, son como dos canales: uno es AM y otro FM. Los lenguaje no son iguales, los chicos entran a la academia y después la información que reciben no condice con lo que vieron en Internet por ejemplo. Y ahí existe la contradicción. Hoy podés tener una mejor formación como autodidacta que en la academia. La academia te puede dar una formación de lenguaje para dar clases, pero incluso así es una formación que está fuera de contexto. La academia genera mucha frustración, están enseñando 40 o 50 años atrás para un mundo que es hoy, que cambió y la academia no se adaptó.

Hablame un poco de tu estilo, de este lenguaje que te es tan propio a la hora de pintar. ¿Cómo lo alcanzaste, fue un proceso de búsqueda difícil?
 
Este es un lenguaje que siempre estuvo, después se fue aggiornando un poco más, pero no tuve que llegar a esto porque siempre estuvo. En la búsqueda muchas veces me distraje y fui para otro lado, me alejé por momentos de lo que yo podía hacer y trabajé sobre lo que no podía hacer. Nos pasa a todos los artistas que nos volvemos pretenciosos y todos queremos hacer la súper obra y buscamos ser originales en un mundo en el que casi ya no se puede. Digo esto porque hace mucho tiempo lo escuché decir a una persona, el lenguaje contemporáneo se recrea del arte contemporáneo, todo el tiempo son recreaciones de recreaciones. Cuesta muchísimo ser original hoy, por eso cuando uno tiene un acierto se despega enseguida del resto. Hay mucha contaminación visual, y al estar tan globalizada la imagen, estamos  todo el tiempo recibiendo información de todos lados. Entonces es muy difícil trabajar pensando en la originalidad. Es muy difícil decir yo soy original porque pensé en este gato o en este elefante porque siempre algo estamos tomando de las imágenes que recibimos y vamos almacenamos en la mente, que después uno las da vuelta y las transforma, pero creo que pasa por ahí... y esto es lo más contemporáneo.

También te es habitual incorporar palabras y frases a tus obras, ¿de dónde salen?

En un momento hubo cosas que me interesaron decir pintando, no desde la palabra en si, porque enseguida se te asocia con que querés escribir y yo no soy escritor. Empecé a trabajar en un momento con la comunicación pero en realidad quería referirme a la incomunicación que había. Era justo mi peor crisis y lo que más me interesaba era entender como en un mundo donde hay tanta comunicación no nos podemos comunicar, y eso me disparó a mi para utilizar las palabras. Empecé trabajando con palabras que para otros eran cursis o trilladas pero yo las trabajaba desde otro lado. Hablamos todo el tiempo muy livianamente, usamos palabras, decimos frases hechas, tratamos de quedar bien, de decir cosas inteligentes, y de parecer no de ser, siempre estamos tratando de parecer. A mi en realidad no me interesa escribir, pero empecé a jugar con las palabras y hasta empezó a aparecer el texto, y como no tenía nada que decir empecé a contar mi vida, contaba todo lo que me pasaba día a día, como si fuera mi diario público, pasando por todos los estados, sin filtro.

¿Qué es lo que te gustaría que el público sienta con tus obras? ¿Qué pretendés trasmitir?

No, no pretendo nada, a mi simplemente me da mucha felicidad que la gente se lleve una de mis obras. Primero porque están protegiendo un cuadro para que yo no lo termine destruyendo o repintando porque trato de no acumular; y por otro lado porque yo vivo de esto, y me da mucho placer que una persona me ayude a vivir, soy muy agradecido de eso. Todos los días me levanto y agradezco a toda la gente que le gusta mi obra. 

Me gustaría conocer tu visión respecto al arte como mercado, como actividad comercial. Claramente vos lograste insertarte en este rubro y sos de los pocos privilegiados que hoy pueden vivir del arte en el país. ¿Cómo creés que lograste posicionarte donde estás ahora?

Yo siempre digo que entré por una fisura del arte, en un momento donde todavía había mucho de pizza con champagne, yo aparezco con una imagen más accesible. Aparezco con una pintura más fresca para el momento. Después creo que hay un  montón de condimentos que hacen que la gente te elija: tu obra, sin obra no hay artista; tu personaje y el carisma que tenga ese personaje; y el grado de difusión que logres. Yo soy una  persona que todo el tiempo accede a dar y de esa manera todo el tiempo recibo. Después no hay una estrategia para llegar, o una fórmula, el único secreto es trabajar mucho y que al público le guste. Uno propone y propone,  y el público va disponiendo en esa propuesta, y una vez que cruzás y accedés a un nombre ya podés empezar vos a proponer de otra manera. A la gente le llega la obra, le llega el personaje y compra eso. Yo recorrí, por ejemplo, toda la Argentina, y participé de muchísimos proyectos en los que había mucha gente para darme a conocer. Además soy optimista por naturaleza, aún en la desgracia, y me gustan las cosas imposibles.

¿Y qué te parece que pasa con los jóvenes artistas que se van frustando en el camino?

El problema con los artistas jóvenes es que arrancan con una expectativa muy alta y se van deprimiendo, y el discurso es patético porque le echamos  la culpa a todo el mundo menos a nosotros mismos. A mi cada vez que me fue mal fue porque yo hice las cosas mal. Las cosas fáciles tienen un camino corto y las cosas difíciles son difíciles y por ahí salen bien o mal. Cuando yo llegué a Buenos Aires no tenía donde dormir, vendía mis obras en la calle, y tocando timbres en las oficinas públicas, pero jamás me dejé de reir. Es importante también no estancarse, y plantearse que el camino nunca se termina. A mi me faltan horas en el día para poder hacer todo lo que quiero. No hay nada fácil, y menos en una carrera de arte.

Información: Espacio DADA (J. L. Borges 1655, Palermo, Buenos Aires): Intervención en vivo, martes 20 de marzo a partir del mediodía; Exposición, vigente hasta mayo .
Espacio de Arte Milo Lockett: Cabrera 5507, Palermo, Buenos Aires.

20/3/2012

www.solesdigital.com.ar

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